lunes, julio 14, 2008

5 SECRETOS, MAS ENERGIA



Energia y Vitalidad

¿Qué es energía?

Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul…

Anunciar energía es lo contrario de anunciar chocolate: no vende. En gran parte porque no sabemos bien qué es eso de tener más energía. ¿Lo sabes tú? Si no has tenido y perdido no sabes bien lo que digo. Me explico.

Energía es la vitalidad que tienes. Lo eficiente que es tu cuerpo en desarrollar todas las funciones que no vemos, pero también las ganas que tienes de realizar las tareas que tienes que hacer y las actividades que quieres disfrutar.

El problema es que estás acostumbrada al nivel de energía que tiene tu cuerpo y tienes la vida montada acorde con ese nivel. Haces las actividades que haces; descansas lo que descansas; das por sentado que por la tarde estás agotada; estás acostumbrada a lo mucho o poco de ejercicio que haces y más o menos te va bien. O eso crees…

Pues, ¿sabes qué?: ¡Puedes hacer más mucho más y estar menos cansada!

Sólo tienes que entender de qué va el asunto. Sigue leyendo para descubrir 5 secretos sobre la energía vital y verás qué cambio. En realidad son cuestiones muy simples de sentido común.

Secreto #1: La Energía Proviene del Dormir, No de la Comida

En un mundo ideal, nos acostamos cansados de la actividad diaria. Dormimos 6, 7 u 8 horas y nos levantamos llenos de ganas de emprender un nuevo día. No necesitamos despertador y brincamos locos de alegría.

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¿Tú también? Errr, ya me lo figuraba. Quiere decir que no duermes lo suficiente. Es un problema. El 56% de la población adulta confiesa tener sueño durante las horas de trabajo; lo que afecta enormemente al mundo laboral y no digamos personal.

Aunque los científicos no se ponen de acuerdo sobre la función exacta del dormir, todos coinciden en que es esencial para la salud. Por la noche, las células se reparan y regeneran. Los músculos se relajan y se preparan para un nuevo día. Si necesitas despertador por la mañana es que tu cuerpo no está listo todavía.

La comida tiene una función diferente. (En el próximo artículo trataré sobre la controversia del desayuno). Por ahora, imagina que la comida es la gasolina del coche mientras que dormir es la batería. Por mucha gasolina que tengas, si no tienes batería, el coche no arranca. Es parecido.

La solución: ¡duerme más! (Es de sentido común). No busques excusas. No pienses en la hora a la se acuesta la mayoría de tus amigos o el resto del país. Son costumbres malsanas heredadas que debes reconducir: Si no puedes quedarte en la cama hasta que te despiertes de forma natural
¡Acuéstate antes!

Y ya sabes, dicen que las horas antes de medianoche cuentan el doble.

¿Sabías que el cuerpo humano puede aguantar más de 3 meses sin comer pero sólo 11 días sin dormir? (Información basada en experimentos realizados).

Secreto #2: Una Dieta Cruda, Baja en Grasas Da Más Energía



No todo lo que comes te aporta energía. La mayoría de lo que ingieres te roba más que te da. Para digerir lo que comes, el cuerpo utiliza una enorme cantidad de energía. Si está cocinado pasan varias cosas:

a) El alimento está despojado de enzimas, con lo cual tienes que utilizar las tuyas. (Las enzimas se “mueren” a partir de los 40º centígrados). Esas enzimas que deberían estar realizando otras funciones vitales.

b)
Algunos productos como la leche, tienen unas moléculas tan diferentes a las nuestras que no las reconocemos. El cuerpo entonces tiene que trabajar demasiado para intentar descodificarlas y al mismo tiempo proteger tus órganos vitales ante los organismos extraños. (Si sufres de alergias y un exceso de mucosidad, es posible que consumas demasiados lácteos y tu cuerpo esté protegiéndote por dentro creando una capa de mucosa, que luego hay que expulsar).

c) Todo lo que suponga gluten, es decir, todo lo que contiene harina de trigo común: el pan y la pasta, por poner un ejemplo, se asientan en el estómago, “nos llenan” porque son muy difíciles de digerir. Nos roban muchísima energía.

d) Las grasas calentadas están tan degeneradas que ponen los glóbulos blancos en estado de alerta para controlar estos elementos altamente cancerígenos. Gracias a Dios, funcionan muy bien y normalmente no deriva en enfermedades degenerativas… o sí. En cualquier caso te roba la energía de hacer otras tareas internas, pero también externas.

Por otro lado, los alimentos naturales bajos en grasas y sin adulterar, calentar o refinar se digieren muy fácilmente y apenas requieren energía. Conservan todas su propias enzimas con lo que empiezan el proceso de su propia digestión. Nuestro cuerpo no hace más que facilitar el proceso y después absorber los nutrientes. ¡Listos para seguir adelante!

¿Cómo te sientes después de una comilona? ¿Ves lo que digo?

La solución: Prueba a reducir o incluso eliminar las grasas y el gluten de tu dieta. Te sentirás mucho más ligera y disfrutarás de mucha más energía. (Además tu línea te lo agradecerá.) ® ¿Sabías que han hecho experimentos sobre esto con ratas? A unas les dan comida cocinada y a otras sin cocinar. Después las someten a dolores y ruidos. Las ratas salvajes luchan contra los elementos, las otras se rinden y mueren. Interesante, ¿no?

Secreto #3: El Ejercicio Te Quita Energía, Pero Sales Ganando

Al contrario que la comida malsana que te roba más de lo que te da, el ejercicio te da más de lo que te quita.

A menudo se oye que el ejercicio aporta energía. Esto no es del todo cierto. ¿Cómo que el esfuerzo físico da energía? ¡La gasta! Después de las actividades diarias estamos agotados y necesitamos descansar y dormir para reponer la energía utilizada.

¿Entonces? El esfuerzo físico nos hace desarrollar músculo y, con ello, fuerza y resistencia. Así las tareas cotidianas nos parecen mucho más livianas. En realidad no tenemos más energía. Sin embargo, gastamos menos en general (porque la vida se vuelve literalmente más fácil) y nos da esa sensación.

Además una persona en forma hace mejor la digestión y duerme mejor, con lo que repone más energía y está más alerta al día siguiente.

La solución: No pongas más excusas, que no tienes tiempo, que no tienes dinero, que no hace buen tiempo… ¡Haz más ejercicio! ¿Lo ideal? Hacer algo todos los días, aunque sea caminar y 4 ó 5 veces por semana entre media y una hora de actividad cardiovascular: subir el ritmo del corazón hasta que se te entrecorte la respiración. Esa es tu medida.

¿Sabías que la única manera de crear músculo es esforzándolo? Es imposible comer o beber nada para generar músculo puro.

Secreto #4: La Estimulación Es Falsa Energía

Que levanten la mano los que utilizan café para despertarse y poder funcionar. Que levanten la mano los que creen que una barra de chocolate les da energía. Ala, todos equivocados.

En general, se confunde energía con estimulación. Pensamos sólo a corto plazo; nos metemos un chute para funcionar ahora mismo, sin pensar en las devastadoras consecuencias a largo plazo.

El café, la coca-cola, el té verde, el chocolate y, por supuesto, las drogas y demás estimulantes no aportan ningún tipo de energía. Ha sido imposible medir ningún incremento de energía después de consumir ninguno de éstos. Lo que sí se observa es un mayor nivel de estrés. El corazón se acelera y late más deprisa, la tensión sanguínea aumenta y se segrega adrenalina (la hormona de los estados de alerta). Es como darle un latigazo a un caballo exhausto. Tú también das un breve tirón de momento pero lo pagas excesivamente con el precio de tu salud.

La solución: Niégate a sucumbir a la ficción de los estimulantes. Así de claro. Abandónalos de uno en uno y de una vez para siempre. Te darás cuenta de que es sólo hábito y te sentirás mucho mejor por ello. Si necesitas más energía, duerme más y descansa más. J

¿Sabías que el café te roba también calcio de los huesos? La cafeína es terriblemente ácida. Nuestra sangre tiene un PH bastante neutro. Si se acidifica demasiado nos morimos. Entonces para neutralizar el efecto de la acidez del café, la sangre extrae calcio y otros minerales de los huesos. Ya está, problema resuelto. Luego te rompes la cadera con 60 años y dicen que es normal de viejos.

Secreto #5: Debes Huir de los Ladrones de Energía

Las circunstancias y ciertos estados de ánimo emocionales también te chupan energía vital. Por ejemplo: trabajos estresantes, amigos pesimistas, relaciones destructivas, las preocupaciones económicas, las relaciones familiares, la falta de autoestima… Todo eso nos agota más de lo que creemos.

Algunas situaciones se escapan a nuestro control, pero a menudo podemos ahorrarnos muchos problemas si sólo cambiamos nuestra propia actitud y adoptamos una visión más positiva de la vida. Suena terriblemente cursi, pero lo cierto es que los problemas no están ahí fuera sino que dependen enteramente de cómo los interpretamos.

La solución: Sé más optimista. Ya sé que hay situaciones que parecen inafrontables (Si yo os contara…), pero debes intentar darle la vuelta y verlo desde otro punto de vista más positivo.

¿Sabías que tu estado de salud depende más de tu estado mental que de lo que comes y del ejercicio que haces?

Ahora tú
¿Qué puedes hacer tú al respecto?

5 Puntos de Acción:

-Acuéstate antes: piensa en acostarte media hora antes
-Reduce las grasas que consumes: elige el tipo que menos te guste y mantenlo
-Haz más ejercicio: piensa cómo puedes aumentar lo que haces de una forma realista
-Deja el café, té, coca-cola y estimulantes: elige sólo uno por ahora y mantenlo
-Sé más optimista: intenta buscar alguna consecuencia buena de todas las cosas malas que encuentras por el camino

Fuente: SaludEtcetera.com

martes, junio 10, 2008

PERSONALIDAD "D", FACTOR DE RIESGO

Más de la mitad de los hipertensos responden a este perfil psicológico.

En las personas retraídas y propensas a ver siempre "el vaso medio vacío", el aparato cardiovascular es más vulnerable.

El corazón no será el centro de las emociones, como creían los antiguos y como cantan los boleros, pero sí es, por diferentes mecanismos que aún están por ser dilucidados del todo, un epicentro que sufre las consecuencias de lo que pasa en el sistema nervioso.

Lo que sí parece cada vez más claro es que si estar de mal humor, triste o enojado –o todas esas cosas a la vez– pasara a ser lo normal, si estar preocupado fuera una constante aunque no hubiera motivos, y si además resultara muy difícil compartir los sentimientos con las demás personas, nos estaríamos cargando a cuestas otro importante factor de riesgo de enfermedad coronaria o de hipertensión arterial, entre otras enfermedades crónicas que involucran al aparato cardiovascular.

La relación se sospecha desde hace tiempo, pero actualmente varios científicos intentan medir la importancia epidemiológica de este factor de riesgo, definido como una combinación entre vulnerabilidad al estrés negativo (disestrés) que se manifiesta como una "afectividad negativa" (pesimismo, malhumor, sensación de infelicidad y preocupación constante) y cierta dificultad para el contacto social, a la que los estudiosos dieron en llamar personalidad tipo D.

Aunque cada una de estas características de la personalidad parecen afectar al corazón también por separado, es la combinación de ambas lo que funcionaría de forma sinérgica, potenciando mutuamente sus efectos.

La personalidad tipo D (de distrés, que es el estrés relacionado con la sobrecarga de preocupaciones, más que el estrés desencadenado por el esfuerzo físico) comenzó a ser estudiada como factor de riesgo cardiovascular a fines de la década del noventa, aunque recién en el año 2005 el investigador Johan Denollet publicó en la revista Psychosomatic Medicine la guía DS14, que es la que se utiliza para identificar con precisión este tipo de personalidad y evaluar el grado de riesgo que puede representar para los pacientes cardíacos.

"La personalidad tipo D representa un importante factor de riesgo que los cardiólogos deberán tener en cuenta en sus pacientes, sobre todo para las enfermedades crónicas, a diferencia de la depresión, que supone otro tipo de riesgo", aseguró en su reciente paso por Buenos Aires la doctora Angelique Schiffer, investigadora del departamento de Psicología Médica de la Universidad de Tilburg, Holanda, y coautora de trabajos realizados junto con Denollet sobre este tema.

Schiffer participó como disertante en el XVI Congreso Mundial de Cardiología que tuvo a la Argentina como sede, en mayo pasado. Allí resumió, en base a la investigación clínica realizada hasta la fecha, todo lo que hoy se sabe sobre la relación entre el corazón, las arterias y la personalidad tipo D.

Mientras la persona con depresión tiene más riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio, el "paciente D" es más propenso a contraer afecciones crónicas del aparato circulatorio. El dato más significativo para demostrar su influencia es que de una población de personas hipertensas estudiada por los expertos, el 53% resultó coincidir con el perfil descrito como "D".

"La prevalencia de esta característica de la personalidad en la población general va del 13 al 24%, según cada uno de los estudios, por eso es significativo que entre las personas con cardiopatías isquémicas haya habido de un 25 a un 36% de pacientes tipo D", señaló Schiffer como ejemplo.

También entre el 24 y el 45% de las personas con arritmias, el 35% de los que tienen problemas en las arterias periféricas y hasta casi el 30% de los trasplantados de corazón, según dijo, podrían echarle la culpa a su "carácter D".

Relaciones múltiples

Los estudios poblacionales realizados por estos investigadores europeos determinaron que tener una personalidad tipo D no tiene que ver con la edad, ni con la condición socioeconómica, ni con el nivel de educación formal. Y no implica padecer depresión, aunque sí es un factor predisponerte. También predispondría a padecer ansiedad, bajos niveles de autoestima y disforia.

Aunque cabe aclarar que hay investigadores –como el realizado por Martine Habra en 2003– que son críticos con respecto a la importancia de este rasgo del carácter en la salud y afirman que no hay evidencia concluyente de sus efectos sobre las enfermedades cardíacas, otros estudios relacionan a la personalidad D, además, con hiperactividad fisiológica, activación del sistema inmunológico y respuestas inadecuadas a los tratamientos aplicados por el cardiólogo.

Schiffer aseguró, por otra parte, que los pacientes tipo D con insuficiencia cardíaca reportan más síntomas de su enfermedad y se preocupan más por esos síntomas, pero consultan menos.

En su estudio publicado en 2005, Denollet sugiere que las personas con un alto grado de inhibición social tienden a inhibir los signos que pudieran hacer ver a los demás cómo se sienten, como una estrategia para contener las emociones, pero que es justamente esa inhibición la que se relaciona con una reactividad cardiovascular y con un alto grado de variación del ritmo cardíaco.

"Además de ser una relativa falencia para implementar estrategias más adecuadas para regular las emociones, el incremento de la vulnerabilidad por este «estrés interpersonal» es, por sí mismo, una característica promotora de enfermedades", subraya.

La inhibición social ha sido relacionada con altos niveles de catecolaminas (hormonas del estrés, entre las cuales se encuentra la adrenalina) y con aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial. Y produce una activación del nervio simpático (regulador de los procesos vitales y otros fenómenos orgánicos) que es la que produciría su efecto sobre el sistema inmunológico, que se registra a nivel de las citoquinas, enzimas que actúan en los procesos inflamatorios.

De hecho, la especialista holandesa planteó la acción por esa vía como posible vía de reducción del riesgo desde la química. Además de una psicoterapia que ayude a ver que hay otras formas de tomarse la vida.

Marcelo Rodríguez

Para identificarse como "D"

Para conocer el grado de riesgo cardiovascular que implica cada una de las afirmaciones que conforman el test DS14, diseñado por el belga Johan Denolle en base a investigaciones clínicas con más de 2500 pacientes, es necesario conocer muchos otros datos, porque la ponderación varía según la edad, el sexo, el estado clínico y muchos otros factores.

Pero para saber cuán cerca se está de la "personalidad tipo D" y empezar a pensar cómo cambiar de estilo de vida, las 14 afirmaciones –cada una de las cuales deberá ser calificada con sinceridad como "falsa", "casi falsa", "neutra", casi verdadera" o "verdadera" según sea el caso– son las siguientes:

1.– Establezco contacto fácilmente cuando conozco gente.

2.– A menudo, "me ahogo en un vaso de agua" por asuntos insignificantes.

3.– Suelo hablarle a extraños.

4.– A menudo me siento infeliz.

5.– Me irrito con frecuencia.

6.– En las relaciones sociales a menudo me siento inhibido.

7.– Tengo una visión pesimista de las cosas.

8.– Me cuesta iniciar una conversación.

9.– Frecuentemente estoy mal de ánimo.

10.– Soy una persona cerrada.

11.– Prefiero poner distancia respecto de los demás.

12.– A menudo me encuentro preocupado por algo.

13.– A menudo me siento decaído.

14.– No encuentro cosas apropiadas de las que hablar al socializar.
Fuente: LaNacion.com.ar

martes, mayo 27, 2008

¡ALERTA! OSTEOPOROSIS

¿Qué es la Osteoporosis?

En España, unos 2.000.000 de personas sufren descalcificación de los huesos, o sea osteoporosis. En el proceso de esta enfermedad se van perdiendo poco a poco minerales, más que nada calcio, de los huesos (por ejemplo en vértebras o en caderas). ¿Por qué causa sucede esto? O más importante aún: ¿Qué puede usted hacer para contrarrestarlo? Este informe le proporcionará más información.

Osteoporosis significa literalmente: Porosidad ósea. Hablamos de osteoporosis cuando la masa del hueso se ha reducido de manera tal, que fácilmente pueden surgir fracturas. Sobre todo vértebras, muñecas y caderas pueden romperse por pequeños accidentes o golpes.

¿Quiénes son susceptibles a la Osteoporosis?

Ya desde hace miles de años, la osteoporosis fue un fenómeno conocido tanto en mujeres como en hombres. Es una equivocación comprensible pensar, que la osteoporosis es una afección típicamente femenina. Es verdad que más del 70% de los pacientes de osteoporosis son mujeres. Sin embargo, también los hombres que no hacen ejercicio físico o casi nada, son susceptibles de sufrir osteoporosis.

No obstante, esto no implica que todas las personas hayan de padecer dicha enfermedad. Hay varios factores que aumentan el riesgo de su aparición:

  • la menopausia (temprana)

  • la herencia

  • la diabetes y las afecciones de la glándula tiroides

  • la absorción demasiado limitada de calcio

  • la alimentación carente de vitamina D

  • la falta de luz solar

  • la falta del ejercicio físico

  • el consumo excesivo de la cafeína (el café)

  • fumar

  • el consumo excesivo de sal en la alimentación

  • el consumo excesivo de alimentos ricos en fosfatos


¿Cómo surge la osteoporosis?

Contrariamente a lo que creen muchos, los huesos sí que están formados de tejido vivo. Esto lo prueba el hecho de que crecemos y de que después de una fractura, el hueso vuelve a unirse (bastante rápido).
A medida que envejecemos, los huesos van perdiendo su solidez.

La proporción existente entre formación y descomposición ósea depende de la edad.

Antes de cumplir 20 años prevalecen los procesos de formación ósea: Crecemos y los huesos se estabilizan. Cerca de los 25 años, poco a poco, se va descomponiendo más tejido óseo del que se forma. Los huesos pierden masa y la altura corporal disminuye. Debido a varias causas, este proceso natural de descomposición puede desarrollarse demasiado rápido:

  • La alimentación no contiene suficientes nutrientes para crear un tejido sano óseo; y/o

  • el estímulo para la formación de huesos sólidos, es decir, el ejercicio físico, no existe en medida suficiente.


Para las mujeres hay que añadir una causa más:

Los estrógenos - cierto grupo de hormonas sexuales femeninas- procuran que los huesos de la mujer almacenen la mayor cantidad posible de calcio en el período de fertilidad. Después de la menopausia, ya casi no hay producción de estrógenos. Durante los dos primeros años de la menopausia los huesos pierden, por lo tanto, una cantidad bastante grande de calcio. Esto puede - también si otros factores de riesgo juegan un papel - llegar a causar osteoporosis, solo en caso de que, antes de esta fase de la vida, la masa ósea sea insuficiente y los huesos no lo bastante sólidos.

¿Cómo puede usted prevenir la osteoporosis y qué puede usted hacer si ya la padece?

La respuesta es muy sencilla: A través de una alimentación rica y bien equilibrada y de ejercicio.

La alimentación debe ser rica en componentes para la formación de los huesos y el ejercicio sirve como estímulo para aumentar la masa del hueso.

Ya se sabe, que únicamente el calcio no es suficiente para la formación ósea. Para ello, además, se necesitan muchos otros componentes. Desgraciadamente, estos no están siempre presentes en medida suficiente en nuestra alimentación cotidiana. Fuera el calcio, los huesos requieren por ejemplo magnesio, zinc, silicio, cobre, hierro, manganeso y boro. ¡Todos minerales! Además casi todas la vitaminas del grupo B, las vitaminas K y D y sobre todo la vitamina C, están implicadas y juegan un papel muy importante en la creación del tejido conjuntivo de los huesos.

Pero aún no es todo:
Los aminoácidos (componentes de proteínas) también tienen su importancia. Forman el esqueleto del tejido conjuntivo óseo y sirven de estímulo para la producción de ciertas hormonas, que, en su turno, juegan un papel dentro del metabolismo de nuestros huesos.

En lo que respecta al ejercicio, el consejo de los expertos es hacer ejercicio físico durante por lo menos una hora al día. Parece mucho, pero ya subir una escalera, ir andando al supermercado o trabajar en el jardín son formas de ejercicio.

Si es necesario un fisioterapeuta o un entrenador físico, éste puede elaborarle un programa de entrenamiento adecuado. Lo que sí es imprescindible es ejercicio regular: ¡regular pero no demasiado intenso!

Fuente: Nutricion.net

lunes, mayo 12, 2008

OBESIDAD FEMENINA

Herbalife - Obesidad FemeninaLas mujeres con obesidad abdominal tienen más riesgo de fallecimiento por evento cardiaco o cáncer


La obesidad ha alcanzado tasas de epidemia a nivel mundial y preocupa seriamente a las autoridades sanitarias; se ha convertido en un problema de salud de primer orden. De hecho, alarma su asociación con enfermedades crónicas que van en aumento, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares e hipertensión arterial, entre otras. Ahora, una investigación estadounidense perfila esta percepción un poco más: las mujeres con grasa localizada en el abdomen presentan mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiaca o cáncer.

Estudios anteriores ya habían puesto sobre aviso que la acumulación de grasa visceral, es decir, el tener una barriga prominente, multiplicaba por cuatro el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, además de diabetes e, incluso, cáncer de colon. Más importante que el hecho de tener un peso por encima de lo normal es la acumulación de grasa en ciertas partes del cuerpo. Pese a que las autoridades sanitarias luchan contra ello en el mundo desarrollado, el perímetro abdominal no deja de crecer. En España, las cifras lo confirman: el 30% de los varones y el 37% de las mujeres tienen una cintura mayor de lo que sería aconsejable.

Riesgo en femenino


No obstante, ser hombre o mujer repercute de distinta manera en la salud. Hasta ahora se conocía que las mujeres con exceso de grasa en la cintura tenían más probabilidades de sufrir enfermedad cardiovascular. Sin embargo, investigadores del Instituto Nacional de Salud y el Colegio Médico de Harvard (EE.UU.) van un poco más allá, y acaban de publicar en la revista "Circulation" que el sexo femenino con obesidad abdominal tiene más riesgo de morir por problemas cardiacos o cáncer, con independencia de su peso.

En el estudio se ha observado que las mujeres del grupo de mediana y avanzada edad con un perímetro abdominal superior a 88,9 centímetros, tienen el doble de posibilidades de morir por evento cardiaco o cáncer en comparación con aquéllas con una cintura menor de 71,3 cm.
El bebé de una gestante obesa tiene más riesgo de sufrir diabetes y obesidad en la edad adulta

Asociado al cáncer, aquellas mujeres con grasa acumulada en el abdomen tienen un 63% más posibilidades de morir que las delgadas y, además, el exceso de perímetro abdominal puede estar relacionado con tumores de riñón y colon. Los resultados del estudio también confirman un hecho demostrado en anteriores estudios: los riesgos asociados a la grasa abdominal (niveles altos de colesterol perjudicial y resistencia a la insulina) son independientes del índice de masa corporal (relación entre el peso y la altura).

Obesidad en el embarazo


También la obesidad hace mella en los embarazos. Según un estudio publicado recientemente en la revista "American Journal of Obstetrics & Gynecology", cada vez hay más gestantes con sobrepeso y obesidad. Esta situación repercute negativamente en los neonatos, ya que nacen con más grasa y menos músculo que los hijos de mujeres con peso normal, según concluyen los investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma (EE.UU.).

Esto provoca que, cada vez más, tanto en EE.UU. como en Europa, nazcan bebés de más 4.000 gramos, lo que los hace más propensos a presentar obesidad en la edad adulta. Asimismo, un bebé de una madre obesa tiene más riesgo de sufrir diabetes, ya que el músculo es un de los mayores consumidores de glucosa (azúcar). Ante un bebé con un alto porcentaje de grasa, el coordinador del estudio, David A. Fields, anima a seguir la lactancia materna, ya que las evidencias señalan que los bebés alimentados con fórmula artificial suelen ser más propensos a tener sobrepeso.

Con barriga, ¿más demencia?


Una barriga prominente, tanto de ellos como de ellas, en la mediana edad, es la responsable de aumentar el riesgo de sufrir demencia a partir de la séptima década. Así concluye un estudio publicado recientemente en la revista "Neurology". La investigación, liderada por Rachel Whitmer, de la Kaiser Permanente en Oakland (EE.UU.) asocia, por primera vez, el perímetro abdominal a la perdida progresiva de las funciones cognitivas. Según la investigadora, el perímetro sería un indicador de "desregularización" metabólica que, a largo plazo, resultaría en demencia.

Sin embargo, la especialista observa que podría ser un mal indicador en personas de edad avanzada por su tendencia a perder musculatura y ganar barriga. El estudió contó con una muestra de, aproximadamente, 6.600 personas de entre 40 y 45 años, a la que se midió su densidad abdominal, asociada, a su vez, con el tejido graso visceral que rodea los órganos. Los resultados apuntan que el hecho de tener abdomen prominente y sobrepeso aumenta en 2,5 veces, comparado con las personas que presentan un peso normal, la probabilidad de presentar demencia a partir de los 70 años.

Si a una gran barriga se le suma obesidad, el porcentaje aumenta hasta 3,6 veces más. Por otro lado, sólo presentar sobrepeso u obesidad representa un 80% más de riesgo. Ante tales cifras, los investigadores argumentan que esta posible relación no se debe exclusivamente a la obesidad, sino a un complejo paquete de factores asociados a conductas y hábitos poco saludables.

Vientre Plano


Herbalife - Obesidad FemeninaEl deseo de lucir un vientre plano y una cintura libre de grasa ha hecho que numerosos fabricantes encontraran algo parecido a un filón de oro. Infinidad de anuncios de aparatos para hacer abdominales sin esfuerzo asaltan cada día las pantallas de televisión, prometiendo que unos pocos minutos al día convierten la grasa abdominal en la deseada "tableta de chocolate". Pero, realmente ¿son efectivos? Los datos disponibles apuntan que no existe evidencia que así sea, aunque se calcula que en EE.UU. se gastan, cada año, cerca de 100 millones de dólares.

Los expertos aseguran, además, que para deshacerse de la grasa abdominal no sólo bastan este tipo de ejercicios. Para que sean efectivos conviene combinarlos con ejercicios aeróbicos, es decir, andar, correr, ir en bicicleta, que son, en definitiva, los que permiten perder calorías. Los ejercicios abdominales, insisten, son del tipo anaerobio, y ayudan, en todo caso, a definir la musculatura. Además, en una situación de sobrepeso u obesidad, la dieta es un factor determinante.

Fuente: Consumer.es

lunes, abril 28, 2008

DIETA SANA PARA EL EMBARAZO

Es una evidencia decir que, durante el embarazo, la mujer debe cuidar en extremo su dieta, ya que la vida del recién nacido depende de la buena alimentación de la madre.

Sin embargo, se tiene la falsa creencia de que cuanto más se come, más sano nacerá el bebé. Las embarazadas tienen que comer en cantidad suficiente para sustentar a una pequeña vida, eso es cierto, pero sobre todo han de comer con variedad y calidad. Ambas son las máximas que deben regir en la dieta de una mujer encinta.

Normalmente una futura mamá engordará entre kilo y kilo y medio por cada mes de embarazo, lo que significa que aumentará entre 12 y 14 kilos de peso durante el periodo de gestación. Superar esas cifras representa un peso excesivo que supone un exceso de grasa para la madre y el niño.

Por supuesto, no ganar los kilos suficientes también es perjudicial para el bebé, sobre todo si el aumento de peso es inferior a los 4,5 kilos. Las dietas de adelgazamiento están totalmente prohibidas durante el embarazo ya que el feto recibe menos nutrientes de los que debería. Es nuestro médico el que irá vigilando el buen estado de salud de la madre y del niño, e indicará las correspondientes correcciones en la alimentación.

Una alimentación equilibrada
Las máximas de la dieta de una embarazada, como ya hemos dicho, deben ser calidad y variedad. Las comidas, por tanto, serán ricas en alimentos muy diversos, en los que estén presentes, de manera abundante, los alimentos frescos, fundamentalmente cereales, frutas, verduras, pescado, carnes, huevos y lácteos.

Además, de cada grupo de los mencionados, es necesario incluir todo tipo de productos para asegurarse de que se está recibiendo toda la cantidad de nutrientes que se necesitan en este periodo clave de la vida. Es importante insistir en que no se puede consumir de un tipo de alimento en exceso ni, cómo no, que falte cierto producto en la dieta.

Respecto a las necesidades calóricas de una embarazada, no son tantas como se ha creído tradicionalmente. Para el correcto desarrollo del feto es suficiente con incrementar 250 calorías más la dieta diaria. Es muy importante que gran parte de este aumento esté bien nutrido de proteínas (pescado, carne, huevos, legumbres y lácteos).

Proteínas, grasas y ácido fólico
Las proteínas de los productos de origen animal y de las legumbres son básicas para la dieta del ser humano y, por tanto, de la embarazada. Tampoco faltarán en su alimentación los vegetales (frutas y hortalizas) y los cereales, siempre ricos en fibra y sin azúcar.

Por otra parte, hay que evitar el consumo de grasas, que provienen fundamentalmente de la bollería, los aperitivos de patata, las bebidas gaseosas azucaradas y los dulces. La sal es necesaria para el embarazo y no debe suprimirse de la dieta, pero hay que usarla con moderación y siempre prefiriendo la sal yodada.

La vitamina fundamental para las mujeres en estado de gestación es el ácido fólico. Perteneciente al grupo B, podemos encontrarla en las verduras de hoja verde, los espárragos, las legumbres y el hígado. Para las embarazadas es imprescindible tomar al menos 0,4 mg. de esta vitamina cada día, principalmente en las primeras semanas.

Una buena provisión de ácido fólico ayuda a proteger al feto de contraer ciertos defectos congénitos de la espina dorsal y del cerebro. Si se diesen casos de carencias de esta sustancia, ya que mediante la alimentación exclusivamente puede ser difícil obtener toda la cantidad que se necesita, el especialista puede recomendar complejos vitamínicos adicionales.

Hábitos alimenticios y saludables
Como costumbre sana, una mujer encinta debe hacer tres comidas diarias, aunque si se dan molestias estomacales, se pueden ampliar a cinco o seis raciones, reduciendo, como es lógico, la cantidad de alimentos en cada una de ellas. Para superar el hambre entre comidas, el queso, el yogur, el zumo, las frutas y las verduras deberán ser los mejores tentempiés, desechando las fuentes de grasa, como pasteles, aperitivos de patata o bebidas azucaradas.

Una mujer en estado de gestación requiere tener su cuerpo bien hidratado y por eso ha de beber mucho líquido. Se recomienda que, como mínimo, la futura mamá beba unos ocho vasos de líquido diario. El agua se puede complementar con un vaso de zumo de frutas y un par de vasos de leche.

Por otra parte, una embarazada deberá ser cauta con la ingesta de cafeína. Ha de tener cuidado con el café, el té, las bebidas estimulantes y el chocolate. Todos estos productos tienen cafeína en distintas cantidades y dicha sustancia debe suministrarse con moderación.

Respecto a otros hábitos, no alimenticios en este caso, está totalmente prohibido fumar y beber alcohol. También es esencial no tomar medicamentos que no hayan sido recetados por el médico.

Una guía para una dieta variada
A continuación exponemos una lista de los requerimientos diarios que necesita una embarazada por tipo de alimento. No olvides que se trata de una guía orientativa y que, en realidad, es un médico el que mejor te puede asesorar respecto a cada caso concreto:

Fruta (2-4 raciones): recuerda que una ración equivale a media taza de fruta cortada, una fruta mediana (como una pera o una manzana) o a tres ciruelas.

Cereales (6-11 raciones): una ración equivale a una rebanada de pan, 150 gr. de cereales o 100 gr. de arroz o pasta.

Lácteos (3-4 raciones): una ración es un vaso de leche, dos yogures, 150 gr. de queso fresco o un flan.

Proteínas (2-3 raciones): una ración es un filete de carne roja, de pollo, de pescado, o bien dos huevos.

Verduras (3-5 raciones): una taza de verduras crudas o media taza de verdura cocida.

Fuente: Facilisimo.com

viernes, marzo 21, 2008

SÍNDROME METABÓLICO: ENEMIGO DEL CORAZÓN

En España, uno de cada tres adultos cumple los criterios para sufrir el síndrome metabólico. La gran pista para determinar si una persona lo padece la proporciona la obesidad central, que se mide con la circunferencia de la cintura

Es de sobras conocido que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España y en muchas sociedades desarrolladas. Pero, ¿cómo saber quién tiene más riesgo? El síndrome metabólico pone a los médicos sobre la pista. Se estima que las personas con síndrome metabólico tienen un 20% más de riesgo de sufrir un episodio coronario en los diez años siguientes frente a las que no lo tienen. Por eso, averiguar quién lo padece es fundamental para tomar las precauciones precisas sobre la enfermedad y evitar la muerte cardiovascular (infarto cardiaco o cerebral o una angina de pecho).

El síndrome metabólico no es una sola enfermedad, es la asociación de varias anomalías metabólicas. Se trata del punto final de dos situaciones: la obesidad central (localizada en el abdomen) y la resistencia a la insulina, una reacción propiciada por la obesidad y el sedentarismo y que precede a la diabetes. Pero también incluye alteraciones del metabolismo de la glucosa (azúcar), en concreto, hiperglicemia leve en ayunas (110-126 mg/dl); alteraciones del perfil lipídico, es decir, aumento de triglicéridos (150-250 mg/dl), descenso del colesterol HDL (popularmente conocido como colesterol "bueno") e hipertensión arterial leve.

Todas estas anomalías metabólicas se consideran como tales cuando se superan determinados puntos de corte según distintas clasificaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Panel del Tratamiento de Adultos (ATP-III) y la Federación Internacional de Diabetes (IDF). Se considera que una persona sufre síndrome metabólico cuando cumple al menos tres de los criterios expuestos.

Enfermedad moderna

El síndrome metabólico se extiende en las sociedades modernas de forma imparable. La OMS ha calificado la obesidad como la epidemia mundial del siglo XXI y el problema de salud pública número uno. Al exceso de peso se asocian, entre otras patologías, la diabetes y, por supuesto, el síndrome metabólico. Son enfermedades propiciadas por la vida urbana y los cambios en los estilos de vida y de alimentación, como el abandono de una dieta tradicional rica en vegetales, cereales y frutas hacia una dieta occidental de preparación rápida, con alto contenido graso y calórico y pobre en fibra (hamburguesa, patatas fritas, pizza y bebidas de cola).

Tampoco ayuda la disminución de la actividad física relacionada con la mecanización de las actividades diarias y con los cambios en las manifestaciones recreativas de adultos y, en especial, de niños. Este binomio de dieta inadecuada y sedentarismo ha derivado en un aumento de la población afectada por el sobrepeso y la obesidad. Y se ha pasado del sobrepeso a las alteraciones metabólicas que acompañan a la obesidad.

Población afectada

En España, uno de cada tres adultos cumple los criterios para sufrir síndrome metabólico. Pero la proporción es mayor entre la población obesa, ya que el 70%-80% sufren síndrome metabólico. Las personas más afectadas por obesidad y síndrome metabólico suelen pertenecer a los grupos sociales con menor nivel educativo y económico, ya que tienden a consumir comida barata e hipercalórica que conduce a la obesidad.

Los niños y adolescentes no están exentos de sufrir síndrome metabólico. La obesidad infantil también está aumentando en la sociedad moderna. En el estudio 'enKid', efectuado en una población de entre 2 y 24 años, se comprobó que el 14% de los niños españoles son obesos y que el 12% tienen sobrepeso y, por tanto, con riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Otro estudio reciente, publicado en Anales españoles de Pediatría, realizado en un grupo de 97 niños y adolescentes obesos, detectó que el 20% tenía síndrome metabólico. Este dato coincide con el de otros estudios que sitúan la prevalencia infantil entre el 20% y el 30%.

El embarazo también es un estado especial de la mujer en el que, debido al aumento de peso, puede aparecer hipertensión arterial y desarrollar diabetes gestacional. Una situación circunstancial que no debe considerarse síndrome metabólico, a menos que la embarazada ya lo padezca antes de la gestación o lo desarrolle después del parto si no consigue perder la mayoría del peso ganado durante la gestación.

La pista: el perímetro de la cintura

La gran pista para determinar si una persona padece o no síndrome metabólico la proporciona la obesidad central, que se mide con la circunferencia de la cintura. El tejido graso que se acumula alrededor del abdomen es más peligroso desde el punto de vista de riesgo cardiovascular. Esta obesidad central, o en forma de manzana, afecta más a los hombres. Por el contrario, la obesidad en forma de pera, donde la grasa se sitúa sobre todo en nalgas y muslos, es más habitual en mujeres y no entraña tanto riesgo cardiovascular.

Por esta razón, una consigna lanzada por varias sociedades científicas, aunque aún no muy extendida, es que los médicos midan el perímetro de la cintura de sus pacientes. En los hombres, la circunferencia de la cintura no puede exceder los 102 centímetros y, en mujeres, los 88 centímetros. Las personas que sobrepasan estas medidas tienen grasa visceral (alrededor de las vísceras) y riesgo cardiovascular. La circunferencia de la cintura también se utiliza en niños pero adaptada a edad, sexo y estadio de maduración sexual.

Tratamiento

El tratamiento del síndrome metabólico consiste en abordar cada uno de los factores que han provocado su aparición para intentar revertirlo. El primer objetivo del tratamiento es la obesidad, que se define como un índice de masa corporal (o IMC) superior a 30. El IMC se obtiene de dividir los kilogramos que pesa una persona por su altura en metros al cuadrado (kg/m2). Después del tabaco, la obesidad es el segundo factor de riesgo de muerte cardiovascular modificable. Se sabe, además, que las personas obesas tienen más probabilidades de sufrir síndrome metabólico respecto a las que tienen sobrepeso (IMC mayor que 25). Es muy posible que la convivencia de varios problemas de salud asociados obligue a que médicos internistas y cardiólogos deban implicarse en la atención de estos pacientes.

Vuelta atrás

En muchos casos, cuando se elimina la obesidad el síndrome se puede revertir. Un estudio de la Universidad de Duke (EE.UU.), que recoge la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), ha demostrado que caminar 30 minutos a buen paso todos los días de la semana puede descomponer el síndrome metabólico. El síndrome se puede revertir cuando una persona que tiene una acumulación de factores de riesgo los corrige y, en consecuencia, disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. No obstante, debe mantener los estilos de vida cardiosaludables y, en muchos casos, seguir tomando fármacos para tener controlados todos los factores que lo ocasionan.

Fuente: Consumer.es

lunes, marzo 10, 2008

LOS "ATRACONES" Y LA OBESIDAD

Un estudio realizado en España señala que es muy importante el trastorno de conducta llamado "atracón" en su relación con el sobrepeso y con la obesidad.

Infórmese para estar al día, el conocimiento crece y se acumula mucha información, en los artículos contenidos en este sitio encontrará una selección de temas relevantes y pertinentes tanto sea usted profesional como persona con obesidad.

Entendiendo la obesidad del adulto

Más del 60% de los estadounidenses mayores de 20 años de edad están en sobrepeso corporal.

Para la mayoría de las personas, el término obesidad significa ser muy excedido de peso. Los profesionales de la salud definen al sobrepeso como un exceso del monto de peso corporal incluyendo músculos, huesos, grasa y agua.

Obesidad específicamente se refiere a un exceso del monto de grasa corporal. Algunas personas tales como los fisicoculturistas u otros atletas con mucho músculo pueden tener sobrepeso sin ser obesos.

Cualquiera necesita un cierto monto de grasa corporal para almacenar energía, aislar al cuerpo para mantenerlo caliente, absorver golpes y otras funciones. Como una regla, las mujeres tienen más grasa corporal que los hombres.

La mayoría de los prestadores de salud están de acuerdo en que hombres con más del 25% de grasa corporal y mujeres con más del 30% de grasa (tejido adiposo) son obesos.

Medir exactamente la grasa del cuerpo no es tarea sencilla. La más precisa medición se realiza sumergiendo a una persona en agua o empleando el test de Rayos X denominado "Dual Energy X-Ray Absorptiometry" (DEXA).

Estos métodos no son prácticos para las personas promedio y se realizan sólo en centros de investigación con equipo especial.

Hay métodos simples para estimar la grasa corporal. Uno es mensurar la delgadez de un pliegue de grasa justo debajo de la piel, en varios lugares del cuerpo.

Otro implica enviar una cantidad de electricidad inofensiva a través del cuerpo de una persona.

Ambos métodos se usan en los clubes de salud y en los programas comerciales para perder peso.

Los resultados de estos métodos pueden ser imprecisos si se realizan por personas inexpertas o en alguien con obesidad severa.

A causa de las dificultades, los prestadores de la salud a menudo buscan otras formas o medios para diagnosticar obesidad.

Tablas de peso por altura, las cuales han sido usadas por décadas, usualmente tienen un rango de pesos aceptables para una persona de una altura dada.

Un problema con estas tablas es que hay muchas versiones, todas con diferentes rangos de peso.

Un cuarto de los norteamericanos adultos son casi obesos exponiéndose al creciente riesgo por enfermedades crónicas tales como las cardiopatías, diabetes Tipo 2, presión arterial elevada, accidentes cerebrovasculares y algunas formas de cáncer.

Otro problema es que no distinguen entre exceso de grasa y de músculos.

Una persona muy musculosa aparece como obesa según estas tablas, cuando él o ella no lo son. En años recientes, el índice de masa corporal IMC (BMI) ha venido a ser el estándar médico empleado para evaluar sobrepeso y obesidad.

El IMC emplea una fórmula de base matemática sobre el peso y la altura de las personas. El IMC es igual al peso en Kgs. dividido por la altura en metros al cuadrado (IMC= Kg/m2).

Por consiguiente los rangos de IMC mostrados en una tabla no son rasgos exactos de salubre o insalubre peso, son guías usables.

Un IMC de 25 a 29,9 indica que una persona tiene sobrepeso. Alguien con IMC de 30 o mayor es considerada obesa.

Igual que las tablas de peso por altura, el IMC (BMI en inglés) no muestra la diferencia entre exceso de grasa y músculos. Como sea el IMC está más asociado a la grasa corporal. También predice el desarrollo de problemas de salud relacionados con peso excesivo. Por estas razones el IMC (BMI) es usado ampliamente por los prestadores de salud.

Los profesionales están interesados no solamente en cuanta grasa una persona tiene, también donde se encuentra localizada en el cuerpo.

Las mujeres típicamente juntan grasa en sus caderas y cglúteos, dando forma de pera a su cuerpo. Los varones habitualmente desarrollan tejido adiposo en su abdomen, teniendo así forma de manzana.

Hay hombres con forma de pera y algunas mujeres con forma de manzana, especialmente luego de la menopausia. Si usted acumula adiposidades principalmente alrededor de su cintura, usted está más vinculado a desarrollar problemas de salud.

Mujeres con una medida de cintura mayor a 35 pulgadas y hombres con una medida de cintura mayor de 40 pulgadas tienen un alto riesgo a causa de la distribución de su grasa.

En términos científicos, ocurre obesidad cuando una persona consume más calorías que él o ella queman (la grasa es energía almacenada para luego destinar a la combustión interna de los procesos del metabolismo).

Lo que causa el desbalance entre calorías ingresadas y calorías egresadas puede diferir de una persona a otra. Genética, ambiente, causas psicológicas y otros factores pueden todos jugar una parte.

La obesidad tiende a darse en familias, sugiriendo una causa genética. Cierto que las familias comparte la dieta y el estilo de vida que pueden contribuir a la obesidad.

Separar esto de factores genéticos es bastante dificultoso. De todas maneras la ciencia muestra que la herencia está vinculada a la obesidad.

En un estudio, adultos que fueron adoptados cuando eran niños tenían pesos cercanos a sus parientes biológicos más que a sus parientes adoptivos.

En estos casos la estructura genética tiene más influencia sobre el desarrollo de obesidad que el ambiente en el hogar de la familia adoptiva.

Los genes no destinan irremediablemente a la gente a la obesidad. El ambiente tiene una fuerte influencia en la obesidad. Esto incluye el estilo de vida, la conducta alimentaria y el nivel de actividad física.

Los norteamericanos y en general, en la vida urbana hoy, tienden a comer alimentos con mucha grasa y ponen gusto y conveniencia por delante de la nutrición. La mayoría no logra suficiente actividad física.

Usted no puede cambiar su composición genética, si puede cambiar sus hábitos alimentarios y nivel de actividad.

Factores físicos pueden también influenciar hábitos de alimentación. Mucha gente come en respuesta a emociones negativas tales como el aburrimiento, el enojo o la infelicidad.

La mayoría de la gente con sobrepeso no suelen tener más problemas psicológicos que otras personas de peso normal. Hasta un 10% de las personas medianamente obesas intentando perder peso por su cuenta o a través de programas de reducción de peso tienen desórdenes de la conducta alimentaria y suelen estar vinculadas a síntomas de depresión o baja autoestima.

Estas personas pueden tener más dificultad para perder peso y mantenerlo bajo que aquellas sin desórdenes de la conducta alimentaria.

Si usted tiene exceso de peso por desórdenes alimentarios busque ayuda de profesionales tales como un psiquiátra, psicólogo o médico clínico al menos.

Algunas enfermedades pueden llevar a la obesidad o a la tendencia a ganar peso. Estas incluyen al hipotiroidismo, el sindrome de Cushing, depresión y ciertos problemas neurológicos que llevan a la sobreingesta.

También, drogas tales como los esteroides y algunos antidepresivos pueden dar ganancia de peso.

Un médico puede decir si hay condiciones subyacentes causando ganancia de peso o dificultando la pérdida de peso.

La obesidad es más que un problema cosmético, es un riesgo para la salud. Aproximadamente 280.000 adultos mueren en USA cada año por causas relacionadas con la obesidad.

Varias condiciones médicas serias están vinculadas a la obesidad, por ejemplo: diabetes Tipo 2, enfermedades del corazón, hipertensión arterial y accidentes cerebrovasculares.
La obesidad también están relacionada con ciertos cánceres en mayor frecuencia. Los hombres obesos son más propensos que los no obesos a morir de cáncer de colon, recto o próstata. Mujeres obesas son más propensas que las obesas a morir de cáncer de bejiga, mama, útero, cuello de útero o ovarios.

La mayoría de los profesionales de la salud generalmente están de acuerdo que las personas obesas son vulnerables para desarrollar problemas de salud.

El sufrimiento emocional puede ser una de las más dolorosas partes de la obesidad. La sociedad americana enfatiza la apariencia física y a menudo igual atractividad con delgadez, especialmente para las mujeres. Tales mensajes hacen que la gente con sobrepeso se sienta poco atractiva.

Much gente piensa que las personas obesas son glotonas, perezosas, o ambas, pero pensando bien esto no es verdad. Como resultado, la gente obesa a menudo encara prejuicio o discriminación en el mercado laboral, la escuela y en situaciones sociales. Sentimientos de rechazo, verguenza o depresión, son comunes.

Los profesionales de la salud generalmente acuerdan que personas que tienen un IMC de 30 o más pueden mejorar su salud a través del descenso de peso. Esto es especialmente verdad para aquellos severamente obesos.

Prevenir adicionales aumentos de peso es recomendable si usted tiene un IMC entre 25 y 29,9 a menos que usted tenga factores de riesgo adicionales. Los expertos en obesidad recomiendan que usted intente bajar de peso si tiene:

  • Parientes cercanos que han tenido enfermedades cardíacas o diabetes

  • Sobrepeso


Afortunadamente una pérdida de peso del 5 al 10% pueden hacer mucho para mejorar su salud por descenso de la presión arterial y niveles de colesterol. En adición, recientes investigaciones han mostrado que 5 a 7% de pérdida de peso puede prevenir la diabetes Tipo 2 en personas de alto riesgo para esta enfermedad.

El método de tratamiento depende de su nivel de obesidad, condiciones generales de salud y motivación para bajar de peso. El tratamiento puede incluir una combinación de dieta, ejercicios, modificación de la conducta y a veces drogas para bajar de peso. En algunos casos de obesidad severa, la cirugía gastrointestinal puede ser recomendable.

Fuente: WIN (Weight-control Information Network)