lunes, mayo 11, 2009

DEPRESION Y COMIDA ¿EL HUEVO O LA GALLINA?

Recuperar el peso perdido después de hacer una dieta puede llevar a la depresión.
En situaciones desagradables o penosas no es raro creer que la comida favorita constituye un buen recurso para levantar el ánimo.

Estudios efectuados con obesos han demostrado que cuanto mayor es el sobrepeso de una persona, más engorda durante los períodos de depresión que atraviesa y, a la vez, una persona puede llegar a la depresión si, después de lograr el objetivo de bajar de peso y sentirse bien, comienza a alejarse paulatinamente del plan nutricional que seguía para su mantenimiento, confiada en que puede consumir libremente todo lo que le agrada, suponiendo que no va a volver atrás. Esta falta de control sobre su evolución y su ingesta la llevan a engordar nuevamente... y a deprimirse.

En otros casos es el propio exceso de peso el que desencadena un estado de depresión sin que haya mediado un adelgazamiento previo y, en términos generales, se puede decir que las personas obesas padecen más síntomas depresivos que las que las que no lo son.

Por eso, la licenciada en nutrición Alicia Crocco, autora de los libros "La Dieta Positiva", "La Dieta de Alicia Crocco" y "Creo & Adelgazo", asegura que a quienes tienen exceso de peso un plan nutricional equilibrado y variado puede mantenerlos alejada a la depresión: "El humor mejora como consecuencia de los cambios positivos que se consiguen con el tratamiento", señala la especialista.

Los alimentos y las reacciones químicas que provocan

Está demostrado que la alimentación influye sobre los estados de ánimo. Esta influencia se hace evidente cuando los alimentos ingeridos afectan el comportamiento de sustancias químicas que se producen en el cerebro.

La serotonina es una sustancia que, cuando se halla en valores normales en el cerebro, ejerce una función reguladora del sueño y reduce el dolor, el apetito, la irritabilidad, y la depresión. Ante la aparición de factores capaces de alterar los circuitos de neurotransmisores del cerebro, el nivel de serotonina disminuye y, como consecuencia, surgen estados depresivos y se modifica el comportamiento.

Factores nutricionales que pueden causar depresión

• Una cantidad insuficiente de alimentos ricos en vitaminas C o del complejo B (puede ocasionar irritabilidad, nerviosismo, fatiga, pérdida de la memoria e inestabilidad emocional).

• Una ingesta pobre en calcio, hierro, magnesio, selenio y zinc.

• Cualquier cambio repentino en el régimen de alimentación.

• Una dietas excesivamente severa, que no puede ser sostenida.

• El saltear comidas.

• Los atracones de dulces (un exceso de azúcar puede provocar fatiga como consecuencia del aumento de energía que produce).

Consejos de la licenciada Alicia Crocco para combatir la depresión

• No te sometas a dietas muy exigentes que logran un descenso de peso y que no cubren los principios nutritivos para la buena salud.

• Selecciona correctamente las grasas en tu alimentación diaria.

• Elige alimentos que te aporten fibras, vitaminas y minerales: vegetales y frutas frescos, cereales integrales, legumbres, lácteos descremados, pescados y carnes magras. Todos contribuirán a proteger tu salud física y mental.

• No efectúes menos de seis comidas diarias (cuatro comidas principales y dos entrecomidas). Esto hará que los niveles de azúcar en sangre y de neurotransmisores en el cerebro se mantengan estables.

• Evita los azúcares simples, o por lo menos disminuye su ingesta combinándolos con alimentos nutritivos que no aporten azúcares. Postres lácteos.

• Incluye en cada comida algún alimento rico en hidratos de carbono complejos: vegetales “C” (papa, batata, choclo), cereales integrales, legumbres, frutas frescas y, con moderación, frutas desecadas y secas y panes integrales. Puedes combinar leche descremada con frutas principalmente banana no madura, ya que aporta una sustancia “Triptofano” que regula los niveles de cerotonina.

• En los momentos de ansiedad, recurre a las entrecomidas.

Por ejemplo: - 1 rebanada de pan integral más 10 almendras o 10 mitades de nueces o 20 maníes grandes sin sal. - 1 vaso de leche descremada con 1 banana no madura.

• Consume levadura de cerveza en polvo, que disminuye la tensión nerviosa, y germen de trigo, que es una fuente importante de vitamina E, vitaminas del complejo B y minerales como magnesio, fósforo, zinc, potasio y cobre. Para que la levadura de cerveza no pierda sus propiedades debe incorporarse en crudo, por ejemplo, a los caldos. El germen de trigo se puede mezclar con caldos o con vegetales o cazuelas o en tortillas. La cantidad diaria recomendada es de 3 cucharaditas tipo té de cada producto.

• Evita o limita el consumo de bebidas que contengan cafeína: café, té y gaseosas cola, que son irritantes para el cerebro.

• Practica un deporte que sea de tu agrado o simplemente camina todos los días. Tu mente se despejará y desaparecerán los pensamientos negativos.

Busca distraerte, planifica tus actividades, trata de relacionarte con gente positiva que te aliente a continuar tu camino.

• Fíjate nuevos objetivos que puedas concretar; eso hará que no estés tan pendiente de la comida.

El cambio depende de ti y de la ayuda que puedas recibir del entorno familiar, de amigos y de profesionales del área de la salud sabiendo distinguir quienes pueden ser tus aliados.

Es importante que tu estilo de vida cambie. Aún cuando te sientas deprimido, no dejes de tener presente el movimiento. La actividad física aumenta las endorfinas que te ayudarán a sentirte mejor.

Sé que en los momentos de tristeza no puedes ver claramente lo que te conviene. Trata de cerrar los ojos y recuerda momentos de felicidad y llena tu espíritu de esperanza de cambios importantes… Podrás vencer el estado de inercia y lograrás levantarte de la cama, respirar intensamente, ponerte ropa cómoda y salir a caminar a paso vivo.

Así conseguirás un aumento de la energía vital que te permitirá, progresivamente, intensificar la actividad, cambiar el humor y ver las cosas con más alegría y entusiasmo. Nada es imposible cuando hay esperanzas a cambios importantes.

Fuente: MinutoUno.com

miércoles, agosto 27, 2008

DIETA PARA CELÍACOS

Conocer la celiaquía - El gluten está prohibido

La intolerancia a ciertos compuestos alimenticios puede acarrear serios problemas de salud si se ignoran las prohibiciones y no se establece una dieta restrictiva. La celiaquía es una enfermedad crónica e incurable que, una vez detectada, prohíbe el consumo de un elemento muy presente en las comidas que preparamos diariamente: el gluten.

Los celíacos están sujetos a obligaciones alimenticias que deben respetar de por vida para no tener mayores complicaciones. La ingesta de esta proteína resulta fatal para el intestino delgado del paciente, lesionando la mucosa o recubrimiento interno e impidiendo que los nutrientes sean absorbidos. La función intestinal resulta esencial para nuestro organismo y sin ella estamos expuestos a deficiencias óseas, sanguíneas o nerviosas muy serias.

Los cuatro cereales vetados
La genética tiene mucho que ver con la aparición de la enfermedad celiaca, no obstante, todavía no se sabe muy bien por qué se genera este mal. Si bien el problema puede surgir de repente entre los 30 y los 40 años, la mayoría de los casos se da en las primeras comidas del bebé. Antes, los preparados infantiles conocidos como 'potitos' incluían gluten en su composición, puesto que se trataba básicamente de papillas de cereales.

Algunos de los elementos que constituyen determinados cereales son las gluteínas y las prolaminas, componentes que desencadenan la aparición de la celiaquía cuando un bebé comienza su alimentación por medio de estas papillas o purés. Los cuatro cereales que contienen los desencadenantes de la enfermedad son el trigo, el centeno, la cebada y la avena.

Cuidado con la alimentación
Aunque pudiera parecer fácil desterrar estos cereales de nuestra dieta, la práctica es más complicada de lo que parece a simple vista. Existe gran cantidad de productos que cuentan con derivados de estos cereales en su elaboración: desde el simple pan hasta cualquier rebozado pasando por tartas o empanadas. La harina de trigo es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina y está totalmente prohibida para el celiaco.

Actualmente, la información sobre esta intolerancia es muy extensa y existe gran cantidad de asociaciones oficiales y no oficiales que se encargan de aconsejar a los recién llegados al mundo del 'no al gluten' y también a las madres preocupadas porque a sus niños pequeños se les ha diagnosticado celiaquía tras una biopsia intestinal. La lista de alimentos no permitidos crece día a día y, muchas veces, las etiquetas de los productos pasan por alto mencionar al gluten como tal.

Posibilidades realmente amplias
El cuidado por saber qué es exactamente lo que se come debe permanecer presente siempre y éste es uno de los aspectos que más deprime al celíaco, puesto que le da la sensación de que se está perdiendo cosas muy sabrosas. El ejemplo lo tenemos en los niños que, padeciendo esta enfermedad, no entienden por qué sus amigos pueden comer bollería industrial o bolsas de ciertos aperitivos y ellos no. Se trata de una tarea muy dura para las madres que siempre tendrán que vigilar lo que comen sus hijos hasta que tengan conciencia plena de lo que significa su enfermedad.

A pesar de que existen muchos alimentos apetitosos que no son permitidos en la dieta del celiaco, esto no significa que todos estos placeres culinarios no puedan ser probados. Lo único que hay que hacer es adaptar las recetas de los preparados, sustituyendo los ingredientes prohibidos por los permitidos.

En lo que se refiere a repostería, por ejemplo, los bizcochos o las magdalenas pueden comerse, siempre y cuando las harinas de su composición sean especiales para celiacos. Lo mismo pasa para los salados: no podremos pedir una pizza o comernos una hamburguesa o degustar un plato con determinadas pastas en un restaurante, pero sí podemos hacerlo en casa con nuestra propia masa, nuestro propio pan y nuestra propia pasta con cereales permitidos.

Las posibilidades culinarias de los celiacos son tan amplias como las de una persona que no sufra esta dolencia, lo único que debemos hacer es dedicar el suficiente tiempo a la cocina como para elaborar las recetas sabrosas, pero cambiando los ingredientes. Si no tenemos tiempo, el mercado ya se ha preocupado de crear un gran catálogo de alimentos especiales para celiacos.

No hay que confundir la celiaquía con un lastre, ya que el celiaco puede comer prácticamente de todo: carne, pescado, huevos, verduras, legumbres, hortalizas, frutas, arroz, maíz, soja, patata... Para ayudar a los que padecen esta enfermedad, hemos recogido una serie de recetas básicas para que los celíacos no se priven de nada.

Algunas recetas básicas
Lo primero que hay que conseguir es harina. Existen dos mezclas de harinas para cocinar que se tendrán preparadas previamente a la elaboración de recetas más complicadas. La primera mezcla consta de dos harinas: la fécula de maíz y la harina de arroz.

Tamizaremos bien las dos harinas, teniendo en cuenta que, a cada kilo de harina de arroz, le corresponden 650 gr. de fécula de maíz. La otra mezcla incluye una harina más, la de tapioca. Las proporciones de esta mezcla de tres harinas son las mismas que de harina de arroz y fécula de maíz, más medio kilo de tapioca.

Pan

Ingredientes:
• 1 kg. de la mezcla de las tres harinas,
• 150 gr. de mantequilla,
• 100 gr. de levadura sin gluten,
• 600 cc. de agua,
• 5 cucharadas de leche en polvo,
• un poco de azúcar,
• sal.

Elaboración
Una batidora o máquina especial para hacer pan es un instrumento cuya compra resulta muy rentable, teniendo en cuanta que el celiaco no puede comer el pan típico que se vende en cualquier panadería. Debe ponerse el agua tibia en el recipiente donde vaya a hacerse la masa con los ingredientes. Se le añade al agua la levadura y la mantequilla, y se va añadiendo poco a poco la mezcla de harinas tamizadas mientras se bate, además del resto de los ingredientes. Se le da forma a la masa y se coloca en una bandeja del horno donde se extenderá previamente un poco de harina. El horno se precalentará y se dejará allí la masa hasta que esté dorada.

Bizcocho

Ingredientes:
• 4 huevos,
• 4 cucharadas de azúcar,
• 4 cucharadas de harina de maíz,
• 50 gr. de mantequilla,
• una cucharada de levadura sin gluten,
• ralladura de limón.

Elaboración
Se separan las claras de las yemas y, éstas últimas, se baten junto con el azúcar, la ralladura de limón y la mantequilla. Se mezcla la harina de maíz y la levadura en polvo mientras las claras se montan a punto de nieve. Una vez que están montadas las claras, se une la mezcla de harina y levadura y, al momento, las yemas. Es importante que esta unión se realice sin batir, mezclando suavemente con una espátula con movimientos envolventes, de abajo a arriba. Se coloca todo en un molde engrasado en el horno que previamente habremos calentado. Se deja hacer unos 25 minutos a fuego medio y se controla si ya está, metiendo un tenedor y comprobando que sale limpio. Se deja enfriar a temperatura ambiente.

Masa para pizza

Ingredientes:
• ½ kilo de la mezcla de tres harinas,
• 350 cc. de agua,
• una cucharada de azúcar,
• 75 gr. de mantequilla,
• sal,
• 50 gr. de levadura sin gluten.

Elaboración:
En una licuadora, batidora o máquina de hacer pan (también se puede hacer a mano, pero tendremos que emplear mucho esfuerzo, como con el pan), poner el agua tibia con la mantequilla derretida y la levadura. Añadir la mezcla de harinas, la sal y el azúcar. Amasar bien, extender con el rodillo, y poner sobre una placa de horno espolvoreada con harina de maíz o mezcla de tres harinas. Cubrir con ingredientes ‘permitidos’ y meter en el horno precalentado hasta que la masa esté hecha. El catálogo de productos que podemos utilizar es enorme, pero tendremos cuidado con los productos envasados, leyendo antes las etiquetas.

Torrijas a la crema

Ingredientes:
• 8 rebanadas de pan de molde sin gluten,
• ½ bote de leche condensada,
• una cucharada de harina de maíz,
• un huevo,
• 3 yemas de huevo,
• aceite,
• azúcar,
• canela en polvo.

Elaboración:
Se disuelve la leche condensada en cuarto litro de agua. Después separamos la corteza de las rebanadas de pan, las cortamos en cuatro trozos y las remojamos en la mitad de la leche. A continuación, se mezclan las yemas con la harina de maíz disuelta en un poco de agua fría y el resto de la leche. Se cuece al baño maría removiendo continuamente hasta que la crema espese. Se deja enfriar y se reparte sobre la mitad de las rebanadas de pan. Se cubren con el resto de las rebanadas mojadas en huevo batido y se fríen en abundante aceite caliente. Para evitar que nos queden aceitosas, las pondremos a escurrir sobre un papel absorbente. Finalmente se espolvorean con azúcar y canela.

Bollos caseros

Ingredientes:
• 6 cucharadas rasas de azúcar,
• 6 cucharadas rasas de aceite frito y frío,
• 6 cucharadas de leche,
• ¼ sobre harina sin gluten,
• un sobre de levadura sin gluten,
• un trozo de pan sin gluten,
• ralladura de limón.

Elaboración:
Freír el trozo de pan sin gluten en aceite y dejar enfriar el aceite. Batir los huevos y añadir la leche, el azúcar, la ralladura de limón y el aceite frito. Mezclarlo en un bol con la harina y la levadura en pequeñas cantidades. Volcar a la batidora y seguir añadiendo la harina y la levadura hasta completar. Continuar batiendo hasta obtener una masa homogénea. Como esta harina es distinta a la normal, la masa queda más pegajosa. Se aconseja freír la masa a 'pegotitos', con la ayuda de una cuchara, como si fueran buñuelos. Empezar a freírlos en aceite y rebozarlos después en azúcar molida.

Receta enviada por Carmen María Villanueva López

Redacción/Facilisimo.com

sábado, agosto 16, 2008

!SIÉNTETE A GUSTO CON TU CUERPO!

Sentirse a gusto con el propio cuerpo fomenta una dieta sana.

La mayoría de nosotros ha pensado -o piensa- que cuidarse con las comidas y ejercitar diariamente es consecuencia de la baja autoestima o la disconformidad con nuestra imagen corporal.

Sin embargo, recientes estudios afirma lo contrario, ya que aquellos que se encuentran satisfechos con su propio cuerpo, independientemente de su peso corporal, son quienes más se cuidan.

La investigaciones en el campo de psicología indican que sentirse a gusto con sí mismo contribuye a la felicidad de la persona, y al mismo tiempo, tener una percepción positiva del propio físico favorece la adopción de hábitos alimentarios saludables, lo cual repercute positivamente sobre la figura.

La razón por la cual una mayor autoestima se asocia con una dieta más saludable involucra la alimentación intuitiva que desarrollan los individuos que se sienten conformes con su cuerpo.

Es decir, al estar satisfecho con su aspecto físico, existen menos factores psicológicos que influyen en la alimentación diaria, y ésto permite que la persona coma sólo por necesidad física, y deje de hacerlo cuando sus señales fisiológicas lo indican.

Los investigadores evaluaron a mujeres y hallaron que aquellas que se aceptaban tal como eran y estaban satisfechas con su cuerpo se alimentaban mejor, y por supuesto, una dieta sana también incide positivamente en su aspecto físico.

Lo importante a resaltar es que si no nos queremos, no nos cuidamos, y llevar un estilo de vida sano es cuidar el cuerpo, la mente y evitar el desarrollo de enfermedades.

Por lo tanto, nuestro objetivo debe ser tener una percepción cada vez más positiva de nosotros mismos, aceptarnos tal cual somos y cuidar los que nos pertenece.

Tal vez este ciclo no se inicie con una mayor autoestima, pero sí es seguro que llevar una dieta sana, ejercitarse regularmente y dedicar un momento al día para relajarnos y disfrutar nos ayudará a vernos mejor y vivir con más salud.

Fuente: Vitonica.com

jueves, agosto 07, 2008

¿QUÉ CAUSA LA ANEMIA?

¿Qué es la anemia?
La anemia ocurre cuando su sangre no tiene suficiente hemoglobina. La hemoglobina es una proteína dentro de sus glóbulos rojos que transporta oxígeno desde sus pulmones hacia el resto del cuerpo. Una causa común de anemia es no tener una cantidad de hierro suficiente. Su cuerpo necesita hierro para fabricar hemoglobina.


Síntomas de anemia





  • Frecuentemente no hay síntomas.

  • Palidez

  • Sensación de cansancio

  • Sensación inusual de "falta de aire" al hacer ejercicio.

  • Latidos del corazón acelerados




¿Qué puede causar niveles de hierro bajos?
Una serie de cosas pueden hacer que sus niveles de hierro estén bajos:

Falta de hierro en la dieta. Este problema ocurre principalmente en los niños y en las mujeres jóvenes. Los niños que toman mucha leche y no comen alimentos ricos en hierro, y las mujeres jóvenes que siguen dietas que "están de moda" corren el riesgo de tener deficiencia de hierro.

Fases de crecimiento acelerado. Los niños menores de tres años crecen tan rápido que sus cuerpos tienen dificultad para mantener el nivel apropiado de hierro que ellos necesitan.

Embarazo. Las mujeres que están embarazadas o que están lactando necesitan 2,5 veces más hierro que los hombres. Esa es la razón por la cual a las mujeres embarazadas se les hace una prueba para determinar si están anémicas y por la cual tienen que comer más alimentos ricos en hierro o tomar diariamente tabletas de hierro.

Pérdida de sangre. Esta es una causa común de anemia por deficiencia de hierro en los adultos. Las menstruaciones fuertes pueden causar anemia. La pérdida de sangre también puede ser causada por el sangrado interno, usualmente en las vías digestivas. Una úlcera duodenal, colitis ulcerativa, cáncer, o tomar aspirina o un medicamento similar durante largo tiempo puede causar sangrado en su estómago o intestinos. Esta es la razón por la cual es importante determinar la razón para un nivel de hierro bajo.

¿Cómo se diagnostica la anemia?
Hable con su médico si usted piensa que puede tener anemia. Probablemente le harán una prueba de sangre para diagnosticarle si tiene anemia. Se pueden requerir otras pruebas para determinar qué es lo que está causando la anemia.

¿La anemia puede prevenirse?
Algunos tipos, como aquellos ocasionados por deficiencias en la dieta, pueden prevenirse. Usted puede ayudar a prevenir este tipo de anemia asegurándose de comer comidas que sean ricas en hierro. Mire el cuadro de abajo para ver una lista de alimentos ricos en hierro.

Comidas con un alto contenido en hierro



  • Hígado y otras carnes

  • Mariscos

  • Frutas secas como albaricoques, ciruelas pasas y uvas pasas.

  • Nueces

  • Granos, especialmente las habas.

  • Vegetales verdes y con hojas tales como espinacas y brócoli.

  • Melaza

  • Granos enteros

  • Panes y cereales (fíjese en la etiqueta) fortificados con hierro.




¿Cómo se trata la anemia?
Depende de lo que causa la anemia. Por ejemplo, si la causa de la anemia es la pérdida de sangre en cantidades altas, la causa de la pérdida de sangre deberá ser tratada. Si la anemia es el resultado de una dieta con un contenido bajo de hierro, su médico puede recomendarle hacer cambios en la dieta o tomar tabletas de hierro.

¿Cómo puedo aumentar el hierro en mi dieta?
Su cuerpo absorbe mejor el hierro que está en las carnes. El comer una pequeña cantidad de carne junto con otras fuentes de hierro, tales como vegetales, le puede ayudar a obtener aún más hierro a partir de estas comidas. Tomar tabletas de vitamina C o comer alimentos ricos en vitamina C —tales como frutas cítricas o jugo de frutas— al tiempo que se comen alimentos ricos en hierro o tomarse una tableta de hierro le puede ayudar a su cuerpo a absorber mejor el hierro.

Algunos alimentos bloquean la absorción de hierro. Estos incluyen el café, té, yema de huevo, leche, fibra y la proteína de soya. Trate de evitarlos cuando esté comiendo alimentos ricos en hierro.

¿Las tabletas de hierro pueden ocasionar problemas?
Las tabletas de hierro pueden causar malestar estomacal, acidez estomacal y estreñimiento. Asegúrese de mencionarle a su médico acerca de cualquier malestar que usted note. Los consejos en el cuadro de abajo le pueden ayudar a disminuir el malestar.



Consejos para tomar tabletas de hierro





  • Tome las tabletas con comida.

  • Empiece despacio. Trate de tomarse 1 tableta cada día durante 3 a 5 días, luego 2 tabletas cada día hasta que ya no le moleste esa cantidad. Aumente el número de tabletas hasta llegar al número que su médico le recomendó.

  • Si tiene estreñimiento aumente la cantidad de fibra en su dieta. Esto vale la pena aun cuando la fibra pueda interferir con la calidad de absorción de hierro por parte de su organismo. De todas maneras usted podrá absorber algo de hierro y esto es mejor que no tomar nada de hierro si usted lo necesita.

  • No se tome las tabletas de hierro antes de acostarse si le causan malestar estomacal.

  • Si un tipo de tabletas de hierro le causa problemas hable con su médico acerca de probar con una fórmula o marca distinta.



Fuente: FamilyDoctor.org

jueves, julio 31, 2008

CAMINAR PARA BAJAR DE PESO

Al parecer, algunas personas sedentarias pasan más tiempo que otras reclinadas en sus sillas o sillones. Y esa diferencia podría ser clave para determinar quién va a aumentar de peso y quién va a mantenerse esbelto.

Los investigadores de la Clínica Mayo creen que no son los viajes al gimnasio, sino el ritmo de las actividades diarias lo que constituye el factor determinante para fijar el peso de cada persona, según un pequeño estudio de personas que se describieron a sí mismas como sedentarias.

Los científicos hallaron que las personas obesas estudiadas se sentaban durante unos 150 minutos diarios más que las personas delgadas que participaron en el estudio. Ello implicaba que las primeras quemaban unas 350 calorías menos que las segundas.

Los investigadores tuvieron en cuenta el papel que desempeñan actividades rutinarias como caminar, hablar, sentarse y pararse.

Si los sujetos con exceso de peso pudiesen adoptar la conducta de sus homólogos delgados, ello implicaría una pérdida de unos 15 kilos al año, dijo el estudio. Y no sería necesario siquiera ir al gimnasio para conseguir esa rebaja de peso.

"Creo que nuestro estudio es un rayo de esperanza, porque hace 50 años nuestras condiciones biológicas eran las mismas, pero la obesidad no era prevaleciente en Estados Unidos", dijo el director del estudio, el endocrinólogo James Levine.

"Si pudiéramos volver a los niveles de actividad de hace 50 años, tendríamos el potencial de dar marcha atrás en cuanto a la obesidad", agregó.

El déficit de actividad de los participantes sedentarios no reflejaba necesariamente una falta de motivación, dijo Levine. En lugar de ello, podría ser indicio de una diferencia en la composición química del cerebro, porque incluso cuando los obesos perdieron peso, continuaban llevando una vida sedentaria. Y cuando los delgados aumentaron de peso, no por ello adoptaron costumbres sedentarias.

Los investigadores estudiaron diez sujetos medianamente obesos y diez delgados, y los vistieron con una ropa interior especial que utilizaba una tecnología desarrollada para los tableros de control de los aviones a reacción.

Detectores distribuidos por esa ropa interior registraron las posturas y movimientos de los sujetos las 24 horas del día durante diez días.

Los voluntarios continuaron llevando sus vidas normales salvo que ingirieron todas sus comidas en un hospital de Rochester y se aseguraron de no dejar comestibles -- calorías -- en sus platos.

En la fase siguiente, los investigadores aumentaron 1.000 calorías diarias en las comidas de los voluntarios delgados durante 10 días más, de modo que pudiesen aumentar de peso, al tiempo que eliminaban mil calorías diarias de los obesos, para que pudiesen rebajar.

El estudio, publicado en la revista Science, se basó en los datos compilados acerca de los diferentes niveles de actividad entre los participantes gordos y delgados.

Para mantener la figura no sólo sirven los ejercicios aeróbicos. Científicos estadunidenses afirman que el secreto radica en modificar las actividades cotidianas: subir escaleras en lugar de usar el elevador, lavar a mano los platos en lugar de usar el lavavajillas, caminar en lugar de ir en automóvil o autobús.

El cuerpo quema calorías cuando marca un ritmo con los pies, aseguran James Levine y colegas de la Clínica Mayo de Rochester, en Minnesota, en la revista científica Science (volumen 307, página 584) en su edición de mañana viernes.

El equipo de investigadores realizó un experimento con diez personas de peso normal y otras diez que tenían un leve sobrepeso, a quienes les colocaron sensores en el cuerpo. Estos artefactos registraban todo movimiento, por más pequeño que fuera, durante todo el día.

Todos los participantes tenían empleos en los que debían permanecer sentados. Durante los diez días que duró la experiencia realizaron sus actividades normales, salvo que comían en la clínica, para garantizar que todos consumieran porciones iguales con la misma cantidad de calorías.

El análisis de un total de 150 millones de datos mostró que las personas más delgadas estaban "en movimiento" un promedio de 150 minutos por día más que las que tenían sobrepeso. Esta diferencia hacía que diariamente quemasen 350 calorías más, explicó Levine.

Como unidad de medida para un metabolismo más activo, el equipo utilizó el concepto Non-Exercise Activity Thermogenesis - NEAT - (Quema de calorías por actividades no deportivas).

En una fase posterior del estudio, los científicos demostraron así que las personas sedentarias hacen menos actividad física por naturaleza y no como consecuencia de su peso.

Pusieron a dieta a las 10 personas con sobrepeso, mientras que los más delagados tenían que ingerir mil calorías más por día.

A pesar de bajar de peso, las personas con sobrepeso no se vieron estimuladas a realizar ejercicios físicos.

En cambio, las personas más delgadas continuaban moviéndose más, a pesar de haber subido unos kilos, y de esta manera crearon las condiciones para bajar nuevamente de peso.

Aquí te damos 7 razones de por qué funciona:

1.- Caminar quema calorías. Por ejemplo una persona que pesa aproximadamente 75 kilogramos y camina un kilómetro en 9 minutos, quemará un promedio de 550-800 calorías en una hora. Estas calorías son comparables a una comida regular.

2.- Caminatas regulares aumentan tu ritmo metabólico. Es conocido el hecho de que una caminata cinco veces a la semana por 30 minutos a una intensidad de moderada a vigorosa aumenta tu ritmo metabólico. Este aumento en el metabolismo dura varias horas después del ejercicio, por lo que se continua quemando calorías a una velocidad más rápida aún después de terminada la caminata y estando relajado.

3.- Una caminata puede actuar como supresor del apetito. Primero, esto se debe al aumento de la producción de una sustancia química llamada serotonina, la cual cuando alcanza cierta concentración en el cerebro suprime el apetito. Segundo, el caminar aumenta los niveles de una hormona llamada noradrenalina, que no solo aumenta el ritmo metabólico, sino que también inhibe el apetito. Al mismo tiempo, aumenta los niveles de adrenalina que son útiles para movilizar la grasa de las células que son quemadas por la energía del ejercicio.
Las caminatas aumentan tu tejido muscular. Caminatas regulares aumentan la proporción de peso músculo en todo el cuerpo. Mientras que un kilo de músculo es menor y más compacto que un kilo de grasa. Tu cuerpo lucirá más firme, liso y moldeado.

4.- Las caminatas reducen el factor de sobrealimentación. Muchas personas se sobrealimentan por razones que nada tiene que ver con el hambre, el stress, el aburrimiento, depresión, soledad, etc. Es conocido que un programa de ejercicio puede ayudar a reducir o aliviar por completo estos factores.

5.- Las caminatas aumentan la autoestima. También dan una sensación de “bien estar”, y esto induce a los caminadores a tener una motivación para mantenerse en un peso correcto y alimentarse sanamente, porque se sienten mejor consigo mismos. Una persona con una buena autoestima, tiene más posibilidades de dejar de comer compulsivamente.

6.- Caminar ayuda a acelerar el tiempo del transito intestinal. Algunas investigaciones y médicos creen que los ejercicios aeróbicos ayudan a que los alimentos permanezcan menos tiempo en el estómago y los intestinos, por lo que hay menos tiempo para que las calorías y la grasa sean absorbidas.

7.- Para que estés bien

Para que puedas gozar de todos estos beneficios no es necesario participar en maratones, basta con caminar 30 minutos diarios, cinco veces a la semana.

Fuente: Clínica Mayo

domingo, julio 27, 2008

COMER SANO, ESTAR SANO

Comer constituye una de las actividades familiares y sociales más importantes.
Al seleccionar los alimentos y planear nuestras comidas estamos influidos por la historia, la cultura y el medio ambiente, así como por nuestro paladar.


La comida resulta una fuente de gratificación y placer que, combinada con la buena nutrición, es un componente vital para la salud y la calidad de vida. Una alimentación saludable influye en el crecimiento, desarrollo y rendimiento escolar, y facilita el trabajo de los adultos muy activos. Pero,


¿Que significa comer sano?


Se trata de comer en forma moderada, alimentos que proporcionen un equilibrio de nutrientes. Cada alimento posee uno o más de ellos, por lo tanto la variedad ayudará a obtener lo que el cuerpo necesita.

Alimentarse saludablemente no es comer de todo en abundancia, ni hacer dietas, ni privarse de algunos alimentos. Es tratar de elegir alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, hortalizas y frutas, lácteos preferentemente descremados y carnes magras, como también controlar el consumo de los alimentos que contienen muchas grasas, azúcar y sal.

Óvalo nutricional

Entre los nutrientes fundamentales para la salud se encuentran el agua, los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, los minerales y las vitaminas. La edad, el sexo, la altura, la cantidad de ejercicio realizado y el estado general de salud determinan las cantidades de nutrientes que el cuerpo necesita.

Una alimentación variada incluye diariamente, aunque en diferentes cantidades, alimentos de los cinco grupos según el ovalo nutricional.

El ovalo nutricional sugiere la variedad de los alimentos cotidianos y de las proporciones del consumo de alimentos necesarias para lograr una alimentación rica en nutrientes.

La forma de lectura del ovalo es en sentido inverso a las agujas del reloj. Al comienzo se encuentra el agua, después sigue el consumo de hidratos de carbono complejos. Luego sugiere alimentos que contienen menor cantidad de hidratos de carbono, pero incorporan proteínas, grasas y gran contenido vitamínico. Al finalizar el recorrido del ovalo, los alimentos contienen proteínas y grasas. Y el último contiene mayormente grasas e hidratos de carbono simples.

En líneas generales, con respecto al valor calórico total la alimentación diaria debe incluir:

• Hidratos de Carbono 50 - 60 %
• Proteínas 12 - 20 %
• Grasas 25 - 30 %


Alimentos preferidos

Comer sano depende fundamentalmente de los hábitos alimentarios, las posibilidades económicas, los conocimientos que se tienen acerca del valor nutricional de los alimentos y la manera en que se preparen para que conserven sus propiedades nutricionales y organolépticas (que se puedan percibir por los sentidos, es decir, color, sabor, olor, textura). Para poder elegir con una base de conocimiento es conveniente repasar las propiedades de cada grupo de alimentos:

• Las harinas integrales y refinadas obtenidas de cereales como maíz, trigo, avena, arroz, cebada, se utilizan para la elaboración de productos panificados, galletitas, pastas, etc. Estos aportan una gran fuente de energía: hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales, fibras, vitaminas del complejo B, fósforo, potasio, magnesio y selenio. Además, contienen bajas cantidades de grasas y nada de colesterol.

• Las legumbres - arvejas, porotos, lentejas, garbanzos, chauchas - contienen proteínas de origen vegetal, hidratos de carbono complejos y fibras, al igual que los cereales no poseen grasas saturadas ni colesterol, es por eso que se sugieren que se consuman en mayor proporción.

Saber elegir

• Las hortalizas constituyen una óptima fuente de hidratos de carbono, fibras y vitaminas. Las hortalizas de color amarillo, anaranjado, rojo y verde intenso son ricas en betacarotenos, sustancias que en el cuerpo se transforman en vitamina A.

• Las frutas frescas proveen de vitaminas, minerales y fibra, además de agua e hidratos de carbono simples. Los duraznos, damascos, melón son una excelente fuente de betacoroteno y los cítricos, el kiwi y las frutillas aportan alta cantidad de vitamina C.

• La leche es un alimento muy completo por la cantidad de nutrientes que contiene, aporta proteínas esenciales de alto valor biológico, hidratos de carbono, grasas, vitamina A, D y del complejo B, y minerales como calcio y fósforo. Los lácteos son la principal fuente de calcio para cubrir las dosis diarias recomendadas.

• La carne vacuna, de aves y pescados aportan proteínas esenciales y grasas. También vitaminas del complejo B, principalmente la B12. Además suministran minerales como hierro, zinc, cobre, selenio, potasio y fósforo. Es aconsejable elegir los cortes magros o retirar la grasa visible. El pescado tiene la ventaja de tener menos calorías, grasas y colesterol. Además es una fuente de minerales y vitaminas del complejo B, A y D.

• Los huevos, a pesar de su mala fama, son aconsejables debido a que la clara contiene una gran fuente de proteínas esenciales y la yema aunque tiene fundamentalmente grasas y colesterol, contiene hierro y vitaminas A, D, K.

• El azúcar, si bien se consume frecuentemente en infusiones- café, té, yerba mate, etc.- en gaseosas, golosinas, postres, etc., se debe usar con moderación ya que aportan calorías en gran proporción.

El presente artículo de difusión fue elaborado por la Ingeniera en Alimentos Claudia Teisaire.
Fuente: Programa Calidad de los Alimentos Argentinos/ Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de Argentina.

COMER SANO, ESTAR SANO

Comer constituye una de las actividades familiares y sociales más importantes.
Al seleccionar los alimentos y planear nuestras comidas estamos influidos
por la historia, la cultura y el medio ambiente, así como por nuestro paladar.


La comida resulta una fuente de gratificación y placer que, combinada con la buena nutrición, es un componente vital para la salud y la calidad de vida. Una alimentación saludable influye en el crecimiento, desarrollo y rendimiento escolar, y facilita el trabajo de los adultos muy activos. Pero,


¿Que significa comer sano?


Se trata de comer en forma moderada, alimentos que proporcionen un equilibrio de nutrientes. Cada alimento posee uno o más de ellos, por lo tanto la variedad ayudará a obtener lo que el cuerpo necesita.

Alimentarse saludablemente no es comer de todo en abundancia, ni hacer dietas, ni privarse de algunos alimentos. Es tratar de elegir alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, hortalizas y frutas, lácteos preferentemente descremados y carnes magras, como también controlar el consumo de los alimentos que contienen muchas grasas, azúcar y sal.

Óvalo nutricional

Entre los nutrientes fundamentales para la salud se encuentran el agua, los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, los minerales y las vitaminas. La edad, el sexo, la altura, la cantidad de ejercicio realizado y el estado general de salud determinan las cantidades de nutrientes que el cuerpo necesita.

Una alimentación variada incluye diariamente, aunque en diferentes cantidades, alimentos de los cinco grupos según el ovalo nutricional.

El ovalo nutricional sugiere la variedad de los alimentos cotidianos y de las proporciones del consumo de alimentos necesarias para lograr una alimentación rica en nutrientes.

La forma de lectura del ovalo es en sentido inverso a las agujas del reloj. Al comienzo se encuentra el agua, después sigue el consumo de hidratos de carbono complejos. Luego sugiere alimentos que contienen menor cantidad de hidratos de carbono, pero incorporan proteínas, grasas y gran contenido vitamínico. Al finalizar el recorrido del ovalo, los alimentos contienen proteínas y grasas. Y el último contiene mayormente grasas e hidratos de carbono simples.

En líneas generales, con respecto al valor calórico total la alimentación diaria debe incluir:

• Hidratos de Carbono 50 - 60 %
• Proteínas 12 - 20 %
• Grasas 25 - 30 %


Alimentos preferidos

Comer sano depende fundamentalmente de los hábitos alimentarios, las posibilidades económicas, los conocimientos que se tienen acerca del valor nutricional de los alimentos y la manera en que se preparen para que conserven sus propiedades nutricionales y organolépticas (que se puedan percibir por los sentidos, es decir, color, sabor, olor, textura). Para poder elegir con una base de conocimiento es conveniente repasar las propiedades de cada grupo de alimentos:

• Las harinas integrales y refinadas obtenidas de cereales como maíz, trigo, avena, arroz, cebada, se utilizan para la elaboración de productos panificados, galletitas, pastas, etc. Estos aportan una gran fuente de energía: hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales, fibras, vitaminas del complejo B, fósforo, potasio, magnesio y selenio. Además, contienen bajas cantidades de grasas y nada de colesterol.

• Las legumbres - arvejas, porotos, lentejas, garbanzos, chauchas - contienen proteínas de origen vegetal, hidratos de carbono complejos y fibras, al igual que los cereales no poseen grasas saturadas ni colesterol, es por eso que se sugieren que se consuman en mayor proporción.

Saber elegir

• Las hortalizas constituyen una óptima fuente de hidratos de carbono, fibras y vitaminas. Las hortalizas de color amarillo, anaranjado, rojo y verde intenso son ricas en betacarotenos, sustancias que en el cuerpo se transforman en vitamina A.

• Las frutas frescas proveen de vitaminas, minerales y fibra, además de agua e hidratos de carbono simples. Los duraznos, damascos, melón son una excelente fuente de betacoroteno y los cítricos, el kiwi y las frutillas aportan alta cantidad de vitamina C.

• La leche es un alimento muy completo por la cantidad de nutrientes que contiene, aporta proteínas esenciales de alto valor biológico, hidratos de carbono, grasas, vitamina A, D y del complejo B, y minerales como calcio y fósforo. Los lácteos son la principal fuente de calcio para cubrir las dosis diarias recomendadas.

• La carne vacuna, de aves y pescados aportan proteínas esenciales y grasas. También vitaminas del complejo B, principalmente la B12. Además suministran minerales como hierro, zinc, cobre, selenio, potasio y fósforo. Es aconsejable elegir los cortes magros o retirar la grasa visible. El pescado tiene la ventaja de tener menos calorías, grasas y colesterol. Además es una fuente de minerales y vitaminas del complejo B, A y D.

• Los huevos, a pesar de su mala fama, son aconsejables debido a que la clara contiene una gran fuente de proteínas esenciales y la yema aunque tiene fundamentalmente grasas y colesterol, contiene hierro y vitaminas A, D, K.

• El azúcar, si bien se consume frecuentemente en infusiones- café, té, yerba mate, etc.- en gaseosas, golosinas, postres, etc., se debe usar con moderación ya que aportan calorías en gran proporción.

El presente artículo de difusión fue elaborado por la Ingeniera en Alimentos Claudia Teisaire.
Fuente: Programa Calidad de los Alimentos Argentinos/ Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de Argentina.