miércoles, febrero 27, 2008

EL EXCESO DE PESO ASOCIADO A 13 TUMORES

Podría convertirse en el principal factor evitable asociado al cáncer, superando al tabaco

MADRID.- 141 artículos científicos y 282.137 casos de cáncer han servido para confirmar lo que otros expertos han venido advirtiendo: los kilos de más no sólo causan infartos y diabetes, sino también cáncer. Según una gran revisión de estudios, publicada en la revista ‘The Lancet’, un índice de masa corporal (relación entre el peso y la altura) elevado se asocia con más de una docena de tumores.

Tal y como resume el comentario que acompaña al trabajo, “este amplio meta-análisis, que incluye muchos estudios recientemente publicados, avala fuertemente las evidencias previas de que un excesivo peso corporal aumenta el riesgo de cáncer en casi todas partes“. A saber: cáncer renal, de colon, de tiroides, adenocarcinoma esofágico, y, en menor medida, mieloma múltiple, leucemia y linfoma no Hodgkin. Además, entre los hombres gordos se dan más tumores rectales y melanomas malignos, mientras entre las mujeres con exceso de peso se desarrollan más tumores de vejiga, páncreas y endometrio, además de cánceres de mama posmenopáusicos.

“Muchas de las asociaciones observadas entre el aumento del IMC [índice de masa corporal] y el riesgo de cáncer es para tumores que no están relacionados con el tabaquismo. Posiblemente, a medida que disminuya el consumo de tabaco (que es la mayor causa de tumores en países desarrollados), el exceso de peso podría convertirse en el principal factor del estilo de vida que contribuye a la aparición de cáncer en estos países”, estiman los autores, procedentes de las universidades de Manchester (Reino Unido) y Berna (Suiza).

Según su riguroso estudio, por cada cinco puntos que aumentaba el índice de masa corporal, los hombres tenían un 52% más de probabilidades de desarrollar un adenocarcinoma esofágico, mientras que, en las féminas, el riesgo de desarrollar un cáncer de endometrio o vejiga crecía un 59%. Esos cinco puntos corresponderían con aumentos de peso de unos 15 kilos en hombres y 13 kg en mujeres para personas con un peso normal (IMC de 23), según calculan los investigadores.

Estos expertos utilizaron el baremo del índice de masa corporal porque era el que aparecía con más frecuencia en los estudios para medir el exceso de peso. “Sin embargo, las medidas de la obesidad abdominal, como el contorno de la cintura o la relación cintura/cadera, puede ser mejor predictor del riesgo de cáncer, como en el caso del riesgo cardiovascular”, estiman las autoras del comentario, dos epidemiólogas nutricionales del Instituto Karolinska (Estocolmo, Suecia).

Novedades e incógnitas

Hasta ahora, la mayoría de los trabajos que analizaban el binomio peso/cáncer habían estudiado la relación del exceso de peso con tipos concretos de cáncer. A comienzos de este año, el World Cancer Research Fund dio un paso más, concluyendo que el exceso de grasa se relacionaba con seis tipos de cáncer. “Nuestros hallazgos amplían los resultados de informes previos, para mostrar asociaciones entre un aumento del IMC y el riesgo de cáncer para tumores menos comunes y la evidencia que las asociaciones pueden diferir entre hombres y mujeres para algunas localizaciones, sobre todo en el cáncer de colon [asociado a hombres gordos, pero apenas a mujeres]”, explican los autores.

Lo que prácticamente no difería era el riesgo a lo largo y ancho del globo: la relación entre el cáncer y el exceso de peso se detectó en estudios europeos, americanos y asiáticos. Únicamente el riesgo de desarrollar un tumor de mama en la menopausia parecía ser más frecuente entre mujeres de la región Asia-Pacífico que eran obesas o tenían sobrepeso.

Pese a estas respuestas, los autores reconocen que todavía quedan diferentes cuestiones que resolver en cuanto al exceso de peso. “Tenemos que saber si las intervenciones eficaces para reducir el IMC en poblaciones adultas reducirán los riesgos de cáncer. Este conocimiento nos permitirá diseñar estrategias de salud pública para evitar los tumores relacionados con la obesidad en todo el mundo”, concluyen.

Fuente: El Mundo

jueves, febrero 14, 2008

GRAN BRETAÑA PAGARÁ A SUS OBESOS

BATALLA CONTRA LA GORDURA
Gran Bretaña le dará dinero a los obesos que bajen de peso!

Es a raíz de un cálculo que revela que a mediados de siglo la mayoría de la población sufrirá ese problema. Por ello, implementó un plan por medio del cual dará incentivos para que dejen la comida “chatarra”. Además, se fomentarán competencias en los lugares de trabajo.

El gobierno británico anunció un plan en el que ofrecerá incentivos económicos a los obesos para que abandonen la comida "chatarra" y bajen de peso.

Estos incentivos van a consistir, entre otras cosas, en competencias en los lugares de trabajo con dinero o trofeos de premio, según informó el portal BBC Mundo.

En el Reino Unido se calcula que, a mediados del presente siglo, la mayoría de la población será obesa, debido a la espantosa dieta que fascina a muchos británicos.

A esta dieta insalubre, se agrega la falta de ejercicio, porque a más hamburguesas, pescado frito y papas fritas, menos disposición a hacer algo con el cuerpo.

Es cierto que hay mucha gente que ni dormida comería ensaladas y frutas para sustituir a las grasas y las frituras.

Pero el gobierno está decidido a no dejarse vencer por los malos hábitos de una buena parte de su población y lanzará también una campaña para reducir la obesidad infantil en los próximos 12 años.

El objetivo de esta campaña es devolver la obesidad a los niveles en que se encontraba en el 2000.

En ese año, un 26% de los niños británicos eran considerados obesos.

Sin embargo, los críticos de la propuesta aseguran que no hay ninguna prueba de que estos incentivos vayan a funcionar.

Eso sí, dada la obsesión de este país con el dinero, es bastante posible que las grasas y otros anexos de la obesidad, tengan que batallar para conservar su avasallador dominio de los gustos culinarios británicos.

Fuente: BBC Mundo

lunes, febrero 04, 2008

¿ERES UN COMEDOR EMOCIONAL?

El manejo de nuestras emociones

Nuestra vida esta llena de emociones positivas y negativas, como el nacimiento de un hijo, la muerte de un ser querido, el amor o el odio. Desgraciadamente las emociones negativas influyen más en nosotros que aquellas que nos causan alegría o placer.

Desde niños estamos expuestos a emociones, pero todos tenemos diferentes formas de comportarnos o reaccionar a ellas. Podemos decir que las emociones son innatas y aprendidas. Con el paso de los años, cada persona aprende a manejar sus emociones de forma diferente, lo cual se manifiesta en nuestra forma de actuar o conducirnos frente a ellas.

Esta forma de actuar es impredecible, lo podemos ver en las personas que se dejan llevar por sus sentimientos, si estoy contenta y me ponen un plato de comida al frente, puede ser que me incline a comerlo, o por el contrario si estoy triste, puedo dejar de comerlo o viceversa.

Sobrepeso por problemas emocionales

La relación entre el peso corporal y las emociones es muy fuerte; el sobrepeso crea conflictos emocionales como ansiedad o depresión, así mismo, la depresión y la ansiedad pueden llevarte a subir de peso.

Muchas personas sienten un impulso irresistible de comer en abundancia, y no se resisten ante un plato de comida, sobretodo cuando están sometidas a estrés, enojadas, ansiosas o se sienten frustradas. A estas personas se les llama comedores emocionales.

Si comes con ansiedad un plato de comida cuando estás sometido a estas situaciones, puedes sin darte cuenta, ingerir una gran cantidad de calorías y por consiguiente subir de peso. Es importante aprender a controlarte y no dejar que los sentimientos te controlen.

¿Cómo puedes saber si eres un comedor emocional?

Responde este pequeño test y si contestas afirmativamente a alguna de las siguientes preguntas, puedes ser considerado un comedor emocional.

  1. ¿Siempre que comes dejas el plato vacío?

  2. ¿Comes sin tener apetito?

  3. ¿Cada vez que miras televisión te da hambre?

  4. ¿Comes sin control un alimento que te gusta?

  5. ¿Si estás enojada, triste, sola, o aburrida, te refugias en la comida?

  6. ¿No sabes reconocer si lo que sientes es hambre o un simple antojo?

  7. ¿Después de haber comido mucho, te sientes arrepentida?


Consejos básicos para controlar tus emociones y peso

  • Date tiempo para estar a solas contigo misma. Escucha tus pensamientos y sentimientos.

  • Cuando te sientas estresada o decaída y tengas ganas de calmar la tentación con un bocado de comida, te recomendamos que te detengas por unos segundos y pienses sobre lo que estás sintiendo, y si realmente comer es la solución a tus problemas. Prepararte mentalmente, te ayudará a comer de forma moderada y equilibrada.

  • Cuando sientas antojo, pregúntate si realmente tienes hambre y cuando fue la última vez que comiste. Si no estás segura, espera unos 20 minutos y hazte la pregunta nuevamente.

  • Siéntate siempre a comer en la mesa, evita ver televisión cuando estés comiendo, pues no te darás cuenta cuando estés llena o satisfecha.

  • Lleva un diario y anota todo lo que comes, las cantidades que consumiste, donde comiste y como te sentías emocionalmente en ese momento.

  • Haz una lista de actividades que desvíen la atención por la comida, como por ejemplo: llama a un amigo, lee un buen libro, sal a caminar, date un baño etc. Recuerda que lo mejor que puedes hacer es ejercicio, practica algún deporte que te guste como yoga, taichí o cualquier ejercicio relajante.

  • Nunca vayas de compra con el estómago vacío, esto hará que compres sólo alimentos altos en calorías, por el contrario, si te da hambre espera un rato prudente para que se te pase la sensación y luego sal a hacer tus compras.

  • Una vez que termines de comer, piensa que comiste saludablemente y que no necesitas llenar tu estómago para sentirte bien. Recompénsate diciéndote a ti misma lo bien que luces, arréglate más de lo acostumbrado, o ve al salón de belleza. Piensa que tu salud está mejor que nunca y que tus malestares han mejorado.


Fuente: Revista Mi Dieta

viernes, enero 18, 2008

DE LA CINTURA AL CORAZÓN

El exceso de cintura perjudica al corazón


La acumulación de grasa visceral, que se traduce en forma de barrigas prominentes, puede multiplicar por cuatro el riesgo de enfermedades cardiovasculares


Con la edad nuestras arterias envejecen y aumenta el riesgo de padecer un infarto o un accidente vascular cerebral. No podemos parar el reloj pero podemos intentar corregir todas aquellas causas que aceleran el deterioro. A las ya conocidas como el tabaco o el colesterol, el tener una barriga prominente ha demostrado ser uno de los factores que más aumentan nuestro riesgo cardiovascular. Recientemente han aparecido datos que revolucionan el concepto que hasta ahora se tenía. Más importante aún que el hecho de tener un peso por encima de lo normal es la acumulación de grasa en ciertas partes del cuerpo.

A estas alturas todos sabemos que los kilos de más son perjudiciales para la salud pero en estos últimos años se ha definido un nuevo concepto muy importante del que no se había hablado antes: el de la grasa visceral.

La grasa visceral es la que se deposita en el abdomen, alrededor de los órganos. Esta acumulación de tejido adiposo provoca una serie de trastornos que van más allá de un simple problema estético: altera el colesterol (sube el malo y baja el bueno) aumentan los triglicéridos, sube la tensión arterial y se ponen en marcha fenómenos que incrementan la coagulación y producen inflamación de los vasos sanguíneos.

El metabolismo de la glucosa también se altera ya que las células grasas segregan una hormona, la adinopectina, que facilita la acción de la insulina. Cuando se da acumulación de grasa visceral disminuye la producción de esta hormona, lo que podría explicar la tendencia al desarrollo de diabetes en las personas obesas.

De la cintura al corazón


A los que todavía no están convencidos de que esos michelines que tan poco gustan frente al espejo son también poco saludables, les interesará conocer los resultados de varios estudios que demuestran que la grasa acumulada dentro del abdomen es peligrosa, en especial para el corazón.

Entre los distintos trabajos presentados en la última reunión anual del Colegio Americano de Cardiología destaca por su importancia el estudio IDEA en el que participaron 63 países con un total de 168.159 pacientes. Los resultados corroboran que existe una fuerte relación entre el perímetro de la cintura y las enfermedades cardiovasculares, independientemente del peso.

Los cardiólogos son conscientes del tema y se han puesto manos a la obra: la Sociedad Española de Cardiología y la Fundación Española del Corazón han llevado a cabo campañas de divulgación con eslóganes como «Meter el corazón en cintura» o «De la cintura al corazón». Estas campañas intentan concienciar también a los propios médicos, ya que muchos controlan el peso y la tensión arterial de sus pacientes pero todavía pocos miden la cintura.

El espejo y la cinta de medir


Una cintura por encima de los valores normales aumenta de dos a cuatro veces el riesgo de padecer alguna enfermedad cardiovascular. El límite de la normalidad se sitúa en 102 centímetros en el caso de los hombres y en 88 centímetros para las mujeres de acuerdo con los índices de altura y de masa corporal estándares.

Pero si tenemos en cuenta que el problema no es solo tener mas grasa de la debida sino también el lugar en donde se deposita, es importante mirarse al espejo para saber como se distribuye. Dependiendo de las zonas donde se acumula el tejido adiposo, la figura puede adquirir la forma de una pera o de una manzana. La figura es de pera cuando la grasa se encuentra en caderas, glúteos y muslos; en cambio, parecerá una manzana si se acumula sobretodo en el área del abdomen.

La figura de manzana es la que comporta un mayor riesgo. Es más propia del hombre aunque las mujeres también la padecen. La obesidad en forma de pera, típica de la mujer, conlleva un menor riesgo aunque, en ningún caso debe descuidarse.

El perímetro de la cintura está aumentando en los últimos años. En concreto, en España, el 30% de los varones y el 37% de las mujeres tienen una cintura mayor de lo recomendable. Si tenemos en cuenta que el 14% de la población tiene sobrepeso, significa que hay muchos individuos que no están gordos pero que en cambio tienen barriga y, por lo tanto, mayor riesgo cardiovascular.

Qué es el riesgo cardiovascular


El riesgo cardiovascular es la probabilidad de padecer en el futuro una enfermedad del aparato circulatorio que puede acabar desembocando en infarto de miocardio o en accidente vascular cerebral en sus dos manifestaciones más extremas. Cada individuo tiene un riesgo concreto que depende de varios factores que cuando se suman, hacen que la posibilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y metabólicas se multiplique de forma exponencial.

La edad es lo primero a tener en cuenta, ya que conforme envejecemos por fuera también lo hacen nuestras arterias. Por cada 16 años que pasan se triplica la posibilidad de padecer algún tipo de problema. Por su parte, el sexo también juega un papel: hombres y mujeres presentan riesgos somos distintos debido a que las hormonas femeninas tienen un efecto protector. Esta ventaja, no obstante, desaparece al llegar la menopausia.

Otros factores a tener en cuenta son el tabaco (los fumadores tienen mayor riesgo), la hipertensión y los niveles de colesterol. Y, por supuesto, la obesidad. A esta lista debe añadirse desde ahora el volumen de grasa visceral o, lo que es lo mismo, el exceso de barriga.

Fuente: Consumer.es

miércoles, enero 02, 2008

BEBER ALCOHOL ENCOGE EL CEREBRO

Aunque es posible que ayude a su corazón, beber incluso de manera moderada podría encogerle el cerebro. Los investigadores encontraron también diferencias de esta relación entre hombres y mujeres.

"Una pequeña cantidad de alcohol es beneficiosa para el corazón", anotó la investigadora líder, Carol Ann Paul, "pero hay una correlación negativa continua entre el consumo de alcohol y el volumen total del cerebro. Parece que no hay un efecto benéfico de ni siquiera cantidades pequeñas de alcohol sobre el volumen del cerebro".

Paul tenía programado presentar sus hallazgos esta semana en la reunión anual de la American Academy of Neurology, en Boston.

En el estudio, Paul y sus colegas evaluaron las escanografías cerebrales por IRM de 1,839 personas entre los 24 y los 88 años de edad. Las personas se clasificaron en abstemias, ex bebedoras, bebedoras de bajo volumen (las que bebían entre una y siete bebidas por semana), bebedoras moderadas (entre ocho y 14 bebidas por semanas), o bebedoras de alto volumen (más de 14 bebidas por semana).

Los investigadores encontraron que mientras más alcohol bebían las personas de forma regular, menor era su volumen cerebral. Las personas que bebían más de 14 bebidas por semana tenían una reducción promedio de 1.6 por ciento del volumen cerebral, en comparación con las personas que nunca bebían.

El equipo de Paul encontró que el volumen cerebral disminuía 0.25 por ciento por cada aumento en categoría de consumo de alcohol.

La reducción del cerebro fue ligeramente mayor entre las mujeres que bebían que entre los hombres y tuvo el mayor impacto sobre las mujeres que tenían entre 70 y 80 y que seguían bebiendo mucho, encontraron los investigadores.

Paul señaló que esto no es sorprendente porque los cuerpos de las mujeres tienden a reaccionar al alcohol de manera distinta. "Las mujeres son más sensibles al alcohol [que los hombres] y lo absorben más rápidamente", aseguró.

Paul subrayó que el volumen cerebral disminuye naturalmente durante el transcurso de la vida. "Hay un declive normal en el volumen cerebral. Algunas personas parecen no resultar afectadas, pero otras sí", explicó. "El alcohol parece acelerar ese declive normal".

Un experto considera que el estudio muestra un efecto claro y negativo del alcohol sobre el cerebro.

"Este estudio corrobora un creciente relato sobre los efectos dañinos del alcohol sobre la estructura y función cerebral", señaló el Dr. James Garbutt, profesor de psiquiatría de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Según Garbutt, algunos estudios también han mostrado que el alcohol tiene efectos negativos sobre el funcionamiento cerebral y la cognición. "Sin embargo, no ha habido estudios que muestren cómo se relacionan el volumen cerebral y la cognición y si el alcohol tiene algún efecto", apuntó.

Más información
El U.S. National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism ofrece más información sobre cómo afecta el cerebro beber alcohol: http://pubs.niaaa.nih.gov/publications/aa63/aa63.htm

Fuente: HealthDay

miércoles, diciembre 19, 2007

PARA NO ENGORDAR EN LAS FIESTAS

Especialistas en nutrición recomiendan estrategias y recetas para las comidas de Navidad y Año Nuevo.

Opciones saludables y con menos calorías para no excederse en las fiestas.

Justo a tiempo para evitar devorar en una sola noche esas diez mil calorías con las que fácilmente nos puede tentar una sabrosa y variada mesa en estas fiestas de fin de año, y tampoco excedernos con los brindis o las comidas con amigos, especialistas en nutrición afirman que existen trucos que pueden ayudarnos a lograrlo sin privarnos de aquello con lo que se nos hace agua la boca...

Organizar con tiempo qué se servirá en la mesa y calcular las cantidades por persona; darle prioridad a la reunión con familiares o amigos, en lugar de concentrar la celebración en la comida; no negarse los "gustos", pero controlar el tamaño de las porciones; no saltearse comidas para "compensar" los excesos, y agregar caminatas que ayuden a sumar los 30 minutos o los diez mil pasos diarios recomendados son los ingredientes de una receta básica para superar las tentaciones y el descontrol.

"El ser humano está más cómodo con la monotonía y no con la variedad, que es lo que suele incluir las mesas en las Fiestas. Una regla fácil por seguir es que, dado que comemos lo que tenemos adelante, armemos menús variados para cada noche, pero con la menor variedad posible. Por ejemplo, se pueden preparar uno o dos tipos de carnes y algunas guarniciones, pero hay que evitar que cada comensal termine trayendo lo que quiere", señaló la doctora Mónica Katz, codirectora del posgrado en Nutrición de la Universidad Favaloro.

Para la licenciada en nutrición Viviana Viviant, de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas (Aadyn), en este tipo de celebraciones "calorías extra se incorporan sí o sí, aunque una persona se cuide". Lo importante, al día siguiente, es "no ayunar ni hacer ninguna locura y seguir con la alimentación habitual, es decir, hacer las seis comidas diarias o empezar el día con una colación de media mañana si uno se despierta más tarde".

Una encuesta de la consultora MindShare Argentina, realizada en julio último en seis países de América latina, demostró que el 66% de los argentinos celebra las Fiestas en su hogar y que el 31% lo hace en la casa de un familiar, la mayoría en reuniones con más de dos personas.

Pero ya sea en casa propia o ajena, las comidas consideradas infaltables en la mesa son de más a menos votadas: el pan dulce o pannetone, los turrones, las ensaladas, las frutas secas, los helados, el vitel toné, la ensalada de frutas, el pollo, el lechón y los chocolates y caramelos. Todo acompañado de champagne o sidra, como las bebidas que no pueden dejar de estar en el brindis.

Claro que, con estos datos, parece difícil que una persona en su peso y sin una actividad física programada extra a la de todos los días, se limite a consumir las 2200 calorías, las mujeres, o las 2500 calorías, los hombres, que se recomiendan por día para no engordar. Sin embargo, eso es posible si se organiza un menú con entrada, plato principal y postre que no supere las 600 calorías en total, con bebidas sin calorías o las medidas indicadas de alcohol, más una mesa dulce que acompañe el brindis, con no más de 900 calorías.

"No hay que prohibirse, sino ser flexible y darse gusto con moderación. Lo mejor es elegir lo que se desea comer y servirse en el plato, no de la bandeja, para reducir a la mitad el aporte calórico y disfrutar de todo el menú -explicó Viviant-. Hay que pensar que si uno tiene que bajar de peso, aquella sería la cantidad que debería comer en todo un día."

En el caso de las bebidas, las aguas saborizadas, la soda, el agua, los jugos naturales y las bebidas dietéticas pueden ser buenos aliados para comer menos. El alcohol aporta calorías "vacías", es decir, sin nutrientes. "Es bienvenido en las Fiestas, pero hay que recordar que fija las grasas, porque es el último combustible que usa el organismo", explicó Katz, que dirige Fat-Fit. En una comida, agregó Viviant, dos medidas para las mujeres y tres para los hombres está permitido.

Si hay que organizar la cena en casa, calcular las porciones como si se estuviera preparando un catering sería lo más indicado. "Hay que ofrecer en la mesa platos servidos para cada uno, por ejemplo, con la misma cantidad de rodajas de vitel toné o de matambre -agregó Katz-. Quizá la parte dulce de la comida será doble, con el postre y la mesa dulce." En este caso, agregó, una buena regla por tener en mente al preparar las delicias de la noche es incluir tres elementos básicos: agua, en frutas y gelatinas; aire, con la ayuda de batidos de clara a punto nieve o mousse, aunque no sean las versiones reducidas en calorías, y fibra. "Harán que comamos menos", dijo Katz.

Si, en cambio, la reunión es en casa ajena, se puede llamar previamente para consultar qué habrá de comer y, si es necesario, ofrecer llevar ensaladas, tomates rellenos, carne o pollo frío y bebidas sin calorías. "Es aportar lo que les guste a todos, pero conociendo qué contiene", indicó Viviant.

Si hay lechón, pollo al horno o a la parrilla y tira de asado, la nutricionista aconsejó preferir el pollo y acompañarlo con mucha ensalada, o una porción de asado (dos o tres huesos), que aporta unas 600 calorías. Y si no puede evitar la tentación de probar lechón, Viviant sugirió pedir una porción pequeña. Entre el asado y el vacío, explicó, mejor será degustar el vacío. Así que... éxito, buen provecho y ¡salud!

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

viernes, diciembre 14, 2007

EL AUGE DEL SLOW FOOD

El Slow food o comida lenta, es el término opuesto al Fast food o comida rápida.
Este movimiento internacional creado en Italia en 1986, y que se ha ido extendiendo rápidamente con el paso de los años por todo el mundo, se simboliza mediante la figura del caracol, porque la lentitud propia de este animal es el mejor símbolo para luchar contra la velocidad y las prisas que afectan al mundo moderno.

¿Cual es su objetivo?

Combatir la cultura del Fast food, recuperando los sabores y las costumbres tradicionales. En definitiva, se basa en el disfrute de la comida, en desgustar los placeres que ésta ofrece y en gozar de la buena mesa dentro de un entorno adecuado.

Una alternativa frente a la comida rápida

Los establecimientos de comida rápida ofrecen sus menús a cualquier hora del día, a un precio muy económico y se pueden encontrar en cualquier región del mundo. Por estos motivos son muchas las personas que acuden a ellos como entretenimiento y ocio o para saciar su apetito en un lugar divertido. Sin embargo otras personas recurren a estos locales por falta de tiempo ya que sirven las comidas en apenas unos minutos.

La comida rápida se acompaña generalmente de salsas y entrantes o acompañamientos que aportan sabores muy intensos y una cantidad elevada de sal. Este tipo de sabores enganchan y estimulan el apetito para seguir comiendo. La rapidez con la que se consumen estos productos es otro aspecto negativo. Al comer deprisa no se deja tiempo suficiente para que la sensación de saciedad llegue al estómago por lo que con frecuencia se tiende a consumir grandes cantidades de comida. Por otro lado, puesto que apenas requieren masticación, y debido a sus altos aportes de grasa, el proceso de digestión se ve dificultado.

Este tipo de comida cuando se convierte en algo cotidiano es cuando perjudica el estado de salud. En ocasiones estos productos sustituyen a las comidas principales por lo que en esas tomas existe deficiencia de determinados nutrientes que no contiene la comida rápida. En otros casos, se consume como un "extra" a lo que se toma habitualmente, en cuyo caso supone un exceso en el aporte de grasas y de calorías.

Recuperar las buenas costumbres

Con el paso del tiempo se han ido perdiendo muchas costumbres alimentarias saludables que es importante recuperar. Entre ellas está el consumo de platos completos y nutritivos con legumbres como ingrediente principal. Un potaje de legumbres con verduras y carne constituye un plato completo que no requiere mucho tiempo de elaboración si se emplea una olla a presión. Lo mismo ocurre con la elaboración de todo tipo de sopas y potajes, platos de cuchara que se van perdiendo con el paso de los años. Una solución es cocinar un mayor número de raciones y mantenerlas en congelación hasta su consumo. Otros platos hidrocarbonados de elaboración casera, también están perdiendo cada vez más presencia. Es el caso de los platos de pasta con carne o pescado, las paellas o incluso de las tradicionales patatas a la riojana que, acompañados de verdura o ensalada, forman un menú completo y muy nutritivo.

En cuanto a segundos platos cada vez se tiende más a consumir precocinados y cuando se elaboran en casa, suelen prepararse casi siempre a la plancha o fritos por ser las opciones más rápidas y sencillas. Conviene fomentar el consumo de preparaciones caseras elaboradas con ingredientes saludables como los tradicionales guisos. Esta preparación no implica un exceso de grasa si se elabora con los ingredientes adecuados. Es por ejemplo el caso de un pollo a la hortelana, sin la piel, elaborado con un rehogado de verduras y/o patatas guisadas, o del pescado en salsa verde con guisantes y verduritas, etc.

Los postres tradicionales de fruta fresca y lácteos son la mejor opción para consumir a diario. De forma ocasional se pueden incluir elaboraciones caseras que incluyan ingredientes saludables como las natillas, el flan, tarta con helado, etc.

Además es preciso fomentar y mantener las costumbres alimentarias y la riqueza gastronómica propia de cada región, dentro y fuera de ella.

¿Qué beneficios aporta el Slow Food?

El slow food conlleva una serie de ventajas a corto y a largo plazo entre los que destacan los siguientes:

- Promueve una buena masticación de los alimentos para favorecer la digestión.

- Fomenta la educación del sentido del gusto. El Slow food incluye sabores suaves y naturales como es el caso del tomate triturado frente al ketchup de la comida rápida. Cuando se abusa de sabores tan intensos, no se aprecian los sabores naturales de la comida tradicional. A esto hay que añadir que los sabores intensos estimulan el apetito y provoca un aumento de la ingesta.

- La calidad nutritiva de los menús es mejor si bien el precio supera al de la comida rápida.

- Favorece entablar relaciones sociales con otras personas alrededor de la mesa al comer de forma distendida y sin prisas.

Actidudes y conductas "Slow Food"

- Respete sus horas de sueño.
- Duerma lo necesario.
- El sueño es la actividad reparadora psíquica y física por excelencia.
- Ingiera una dieta con alto contenido en frutas y verduras y bajo contenido en grasas.
- Esto previene enfermedades coronarias entre otras.
- Practique un hobby que le dé tranquilidad y placer, por ejemplo: hacer Yoga o relajación, pintar, escuchar música, etc.
- Realice actividad física moderada (caminar o nadar), por lo menos tres veces a la semana.
- Realice una actividad a la vez, no varias al mismo tiempo.
- Su rendimiento mejorará de esta manera.
- Coma despacio, mastique y salive muy bien los alimentos antes de tragarlos.
- Prepare una comida tranquilo/a y sin hacer otra cosa a la vez, como mirar televisión.
- Disfrute de una conversación si está comiendo junto a otras personas, en caso contrario, disfrute de la soledad pacíficamente.
- Cuando esté de vacaciones disfrute tranquilamente de la misma sin embarcarse en múltiples y agotadoras actividades diarias (por ej. realizar excursiones o salidas todo el tiempo).
- Deje tiempo en su agenda diaria para estar con personas que usted quiere o realizar actividades que le generen placer. “Disfrute el momento”

Foro Internacional Terramadre - Turin, Italia

Este foro internacional que dura 5 días, se efectúa cada 2 años, en Turín Italia y se encuentra destinado a agrupar a todos los que quieren difundir esta filosofía de vida.

El evento se encuentra promocionado por el gobierno italiano, quien solventa todos los gastos de sus participantes (pasajes, estadía, comida, transporte).

En la última convocatoria se reunieron 180 países, con casi 8000 personas de todo el mundo. A la misma concurrieron con sus trajes típicos, su cultura e idiomas. Próximo encuentro: año 2008.

Fuente: Revista En Plenitud